Tres acciones para superar tus miedos y cumplir tus sueños

Emil Montás - EmilMontas.com

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¿Sabes a qué le tengo miedo? A vivir presa de los miedos. No es un trabalenguas, o algo por el estilo, sino una realidad. Y créeme que te lo digo con conocimiento, con la autoridad moral de una persona que en algún momento de su vida tuvo miedo, mucho miedo, y a la que le costó mucho salir de allí. Hoy, felizmente, puedo decir que voy ganando este difícil partido.

Lo primero que tengo que decir es que el miedo es algo inherente al ser humano. Todos sentimos miedo, todos los días. Miedo a padecer una enfermedad grave, a perder a una persona cercana, a sufrir un accidente, a quedarnos sin trabajo, a no poder brindarle bienestar a nuestra familia, en fin. Además, desde niños nos enseñan a tener miedo, crecemos en un ambiente lleno de miedo.

Entonces, sentir miedo no está mal, porque igual no puedes evitarlo. Lo malo es que el miedo nos petrifica, nos inmoviliza, nos obliga a quedarnos quietos, y eso sí va en contra de la naturaleza del ser humano. Porque somos movimiento constante, dinámica pura, y por eso lo que necesitamos es desaprender esa cultura del miedo y adquirir un nuevo hábito: saber sacar provecho del miedo.

Si tú lo permites, el miedo está en capacidad de paralizarte, de anclarte en una situación en la que no puede ir a luchar por tus sueños. Es algo traumático tanto en la vida como en los negocios, un mal que nos aqueja a todos, pero que solo unos pocos tenemos la fortuna de sortear. En mi caso, lo logré gracias al apoyo de mi familia y a las enseñanzas que me impartieron mis mentores.

Ellos me contaron de sus miedos, de cómo en algún momento de sus vidas también se frenaron por culpa de este sentimiento y, lo mejor, cómo los superaron. A los miedos les tienes que quitar el único poder que tienen sobre ti: el de paralizarte. Si actúas, si te mueves, si eres fuerte, si estás decidido a luchar por tus sueños, nada puede detenerte, ni siquiera los miedos”, me enseñaron.

No fue fácil, debo confesarlo, pero poco a poco lo logré. Tengo que decirte, además, que todavía siento miedos, por supuesto. Sin embargo, ya sé cómo enfrentarlos, ya sé que soy más fuerte que ellos, ya sé que cuento con el apoyo de mi familia, de mi equipo de trabajo y el tuyo también, el de mis clientes, que me impulsan, me motivan, me inspiran. Por ellos, por ti, sigo en este camino.

No puedo darte un libreto perfecto, una fórmula ideal para superar los miedos. Es algo que cada uno debe descubrir, debe aprender, de acuerdo con su experiencia, con las herramientas que posee. En mi caso, encontré tres alternativas de antídoto para controlar los miedos, acciones que procuro poner en práctica cada día en mi negocio y que me ayudan a avanzar. Te las comparto:

Algo que todos debemos aprender, porque es imprescindible para cumplir la misión que nos fue encomendada en esta vida, es a emprender las acciones que nos permitan superar los miedos. El apoyo de quienes te rodean, de tu familia, de tu equipo de trabajo, de tus mentores, es la clave para saber cómo actuar.

​El Consejo de Emil

1) Conocer: el conocimiento es la herramienta más poderosa para combatir todos los males, incluidos los miedos. No solo debes preocuparte por aprender los secretos de este maravilloso oficio del agente inmobiliario y de la industria, sino que tienes que entender la urgencia de estar actualizado en un mundo como el del siglo XXI en el que todo cambia con mucha rapidez.

También, y de manera muy especial, tiene que conocer el mercado y, sobre todo, a tu cliente. La misión de un agente inmobiliario no es vender propiedades, sino transformar la vida de su cliente permitiéndole cumplir el sueño de tener un techo propio o uno alquilado, pero digno. Conocerlo es un paso fundamental para cumplir la tarea de brindarle la solución al dolor que lo aqueja.

2) Decidir: cuando tienes miedo, careces de la capacidad para decidir. Y si no tomas decisiones, te estancas, no avanzas. Cuando tienes miedo, siempre estás enfocado en qué va a pasar si decides A, o si decides B, y casi siempre vas a optar por postergar la decisión. Nos sucede en temas tan sencillos como elegir la comida en el restaurante y en otros que son trascendentales en la vida.

Decidir es una acción poderosa que te empodera, que te brinda las fuerzas para enfrentar las dificultades (que siempre van a aparecer), que te permite levantarte después de haber sufrido una caída. La clave del éxito en la vida y en los negocios está en las decisiones que tomas: equivocarte es una opción, porque siempre se puede corregir; paralizarte es darse por vencido.

3) Eliminar: esta es una de las primeras decisiones que debes aprender a tomar, con firmeza, si quieres alcanzar tus sueños. Al ser humano le cuesta desprenderse de aquello a lo que está acostumbrado, con lo que está familiarizado, porque nos apegamos a las personas, a los bienes materiales y a las situaciones, incluidas aquellas que nos afectan, que nos hacen daño.

Eliminar lo tóxico es una prioridad. ¡Cueste lo que cueste! Este es un aprendizaje doloroso, créeme, pero absolutamente necesario. Tienes que eliminar de tu vida, de tu camino, de tu negocio, todo aquello que te impida avanzar, que te ponga en riesgo, que amenace tu felicidad. Si no aprendes a eliminar, tarde o temprano te vas a enfrentar a una situación sin salida.


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