¿Trabajar en casa? 5 claves para que resulte bien

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Son muchas las características de la vida moderna, derivadas de la revolución digital, que me encantan. Sin embargo, hay una que valoro especialmente y que, sobre todo, disfruto al máximo. ¿Sabes cuál es? La posibilidad de trabajar en casa como si estuviera en la oficina, esa modalidad que en otros países se conoce como home-office o teletrabajo y que cada día gana más adeptos.

Recuerdo que cuando comencé a trabajar, a los 19 años, este concepto no existía. De hecho, nadie concebía eso de trabajar por fuera de la oficina. Sin embargo, las costumbres cambian y ahora es muy común hablar de la oficina dentro de la casa, tal y como la tengo yo. Es un cambio brusco, que implica un aprendizaje y que, en especial, implica una premisa: ¡no es para todo el mundo!

Durante diez años, mi rutina fue levantarme, arreglarme, salir de casa e ir a la oficina a trabajar. En la noche, luego de la jornada, regresar a casa a descansar. Hoy, gracias a las facilidades que nos brinda la tecnología, trabajo no solo desde casa, sino desde cualquier lugar. Sí: desde la sala de espera del aeropuerto, desde un restaurante, desde la playa, desde otro país. Y desde mi casa.

Lo único que requiero es mi computador y una conexión a internet. ¡Voila! La verdad, no me veía trabajando fuera de la oficina, aunque como sabes buena parte de la labor de un consultor inmobiliario se realiza por fuera, en las propiedades de su portafolio. Por eso, nunca pensé en la posibilidad de trasladar mi oficina a la casa; la verdad, fue algo que se dio en el camino.

Después de perderlo todo producto de la burbuja inmobiliaria de 2008, el camino que hallé para reinventarme fue internet. Honestamente, tenía muchas dudas porque no me cabía en la cabeza que fuera posible vender una casa o un edificio a través de la web. El primero que me habló de ese tema fue Álvaro Mendoza, mi mentor, y la verdad creí que estaba completamente loco.

Tiempo después, sin embargo, cuando comencé a entender la dinámica de los negocios digitales, descubrí que en el trabajo sí es posible es don de la ubicuidad: pronto, me di cuenta de que mi oficina estaba en cualquier parte, allí donde yo estuviera. ¿Por qué no en casa?, me pregunté. Y me di a la tarea, entonces, convencido de que era la mejor alternativa, la opción perfecta.

Después de mucho tiempo, de muchos contratiempos, finalmente logré encontrar el equilibrio ideal y ahora disfruto mucho la experiencia. En especial, porque tengo cerca de mí lo más importante de mi vida: mi esposa y mi hija Emily y mi trabajo, que me apasiona. Sin embargo, tengo que decirte que trabajar en casa es una experiencia increíble, pero también, riesgosa.

Trabajar desde cualquier lugar es una de las características de mi oficio que más valoro y más agradezco, porque es una experiencia que alimenta mi espíritu de libertad. Sin embargo, sé que no es una alternativa viable para todo el mundo y que si no tomas las precauciones debidas esa decisión puede convertir tu vida en un caos. Te comparto cinco consejos para salir airoso.

El Consejo de Emil

Acá te comparto las cinco condiciones que debes cumplir para que no termine en un caos:

1) Elige tu lugar de trabajo: olvídate de trabajar en la sala o en el comedor. Si vas a trabajar, debes establecer un lugar específico, dotado con las comodidades y las herramientas necesarias para llevar a cabo tu labor. Debe estar alejado de la zona social de la casa, independiente de las habitaciones y ojalá con acceso restringido. Recuerda: estás trabajando, aunque estés en casa.

2) Dale personalidad: sí, imprímele tu toque personal para que te puedas sentir motivado, para que te inspire. Decóralo a tu gusto, con cuadros o fotografías que te traigan gratos recuerdos, con alguna planta. Preocúpate porque sea cómodo, con una silla ergonómica, un escritorio amplio y deja también espacios libres por los que puedas caminar. Ah, no olvides que haya una ventana.

3) Sé organizado: que estés en casa no significa que no debas organizarte. Mantén tu oficina limpia, deja que entre la luz, acomoda los cables, usa estantes para los libros. Si ese va a ser tu lugar de trabajo, pon tu mente en modo trabajo. Es decir, haz exactamente lo que harías si tu oficina estuviera en otro lugar. La organización es fundamenta para poder ser productivo.

4) No olvides tu vida: este, sin duda, es el mayor de los riesgos. Trabajar en casa a veces se traduce en que los límites entre la vida personal y la laboral se diluyen. Entonces, no estás concentrado a la hora de trabajar y no dedicas el tiempo necesario a tu familia y a ti por culpa del trabajo. Tienes que marcar límites, fijar horarios, establecer y respetar rutinas. Y, claro, no te olvides de ti.

5) Sal de allí: no basta con dejar de trabajar un rato y compartir con tu familia, con tus hijos, o dedicarte a otra actividad como leer. Necesitas oxigenarte, cambiar el ambiente, despejar la mente. Sal de allí, visita a un cliente, reúnete con un amigo, lleva a tus hijos al colegio, ve al supermercado con tu esposa, practica algún deporte. La clave del éxito está en el equilibrio.

Lo repito: el efecto de la revolución tecnológica que más me agrada es poder trabajar desde cualquier lugar, inclusive desde mi casa. El home-office es una excelente opción que, sin embargo, no es para todo el mundo. Antes de tomar la decisión de comenzar a trabajar desde casa, toma en cuenta las sugerencias que te compartí porque, de lo contrario, el resultado puede ser terrible.


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