¿Todavía no aprovechas el networking? ¿Qué estás esperando?

Emil Montás - EmilMontas.com

Emil Montás - EmilMontas.com

Una de las verdades instaladas en el mundo del emprendimiento es aquella de que estamos solos. Tengo que decirte que esa soledad yo la experimenté, pero también es cierto que esa es una realidad que se fue diluyendo con el tiempo y hoy es, más que nada, uno de los tantos mitos que ha hecho carrera en la web. Porque aquel que diga que está solo es porque así lo quiso.

Cuando traspasé las barreras del mundo offline y me metí en el universo virtual de los negocios por internet, hace ya más de 10 años, el panorama era muy diferente al actual. Si bien ya había algunos expertos calificados, como mi mentor Álvaro Mendoza, y la industria había evolucionado para ofrecer diferentes servicios, no era fácil el acceso, principalmente por los elevados costos.

Más que desear estar solos, a los emprendedores que apenas comenzábamos nos resignábamos a estar solos porque no contábamos con los recursos necesarios para contratar algunos servicios. Así, entonces, nos vestíamos con el overol del todero emprender una multitud de tareas que no solo nos generaban un alto nivel de estrés, sino que poco a poco agotaban nuestras energías.

Sin embargo, era eso o no hacer nada. Por eso, aunque no soy copywriter, me di a la tarea de escribir artículo que publicaba en mi blog y también tuve que aprender cuestiones técnicas para realizar algunas labores de programación y mantenimiento de mi web. Lo primero no me convirtió en escritor o periodista y lo segundo tampoco me transformó en un ingeniero de sistemas.

Hoy, afortunadamente, es bien distinto. Con el tiempo comprendí que estar solo era una decisión personal y respetable que adoptan algunos, pero que no era algo para mí: si deseaba escalar mi negocio al siguiente nivel, alcanzar mis metas y, en especial, brindarles a mis clientes justamente lo que ellos requerían, necesitaba liberarme de esa carga y comenzar a pensar en modo nosotros.

¿Cómo así? Entendí que debía conformar un equipo profesional, por un lado, y que debía sacar provecho de las bondades del networking, por otro. Hoy, gracias a Dios, cuento con el respaldo de un grupo de personas profesionales, cada uno experto en su tema y con amplia y comprobada experiencia, que me ayuda a realizar las tareas que me propuse. Somos una fuerza poderosa.

Mientras, de la mano del ejemplo de mis mentores y gracias al aprendizaje adquirido en los eventos presenciales a los que asistí, desarrollé una red de contactos que me permitió potenciar mis resultados, ampliar mi horizonte. Antes, debo confesarlo, tuve que cambiar el chip: despojarme del lastre del yo (del ego) y darles paso a las oportunidades del equipo (nosotros).

¿Cómo lo hice? Me di cuenta de la cantidad de posibilidades que estaban a mi alcance si lograba establecer vínculos con colegas de otros países, con colegas a los que toda la vida había visto como competencia y con profesionales de áreas afines como el marketing digital. lo más importante, sin embargo, es que entendí que el mundo offline, al que pertenecía, no es opuesto al mundo online.

La verdad es que muchos creen (y yo era uno de ellos) que el offline y el online son incompatibles, cuando en realidad son complementarios. Están conectados, así nos cueste aceptarlo y lo que ocurre en un universo afecta a otro. Es un vínculo de ida y vuelta. De hecho, hoy nadie puede estar limitado a uno de ellos, por fuera de uno de ellos: la vida transcurre en modo offline y en modo online.

Yo había estado toda la vida en modo offline, pero comenzaba a incursionar en el mundo online y necesitaba ayuda, soporte, colaboración. Aproveché los eventos presenciales y otras actividades como webinars para conocer a otras personas que, si bien trabajaban en otras industrias, estaban en la misma búsqueda que yo. Establecí contactos y poco a poco fue formando una sólida red.

El networking no solo se trata de aquello que vas a recibir, de cómo te vas a beneficiar, sino de lo que tú estás en capacidad de ofrecer: es un intercambio de beneficios. Se trata de entender que es mucho más lo que puedes obtener si brindas tu conocimiento y experiencia: el éxito del networking consiste ayudar a otros a alcanzar sus sueños.

​El Consejo de Emil

¿Qué beneficios te aporta el networking? ¡Muchos! Rompes las barreras que te separan de los profesionales de tu sector: comienzas a apreciarlos como colegas, ya no como competencia, sino como compañeros de brega. Y descubres que tienen grandes virtudes, que pueden enseñarte mucho, que tus fortalezas son sus debilidades (y viceversa) y que son complementarios.

El networking también te ayuda a conseguir más y mejores clientes, a través del voz a voz. Los testimonios de clientes satisfechos son muy importantes y te ahorran tiempo y dinero cuando te refieren a sus familiares, a sus amigos, a sus compañeros de trabajo. Eso solo es posible si entre tú y ese cliente hay una relación de confianza, si él cree en ti como un profesional idóneo, íntegro.

Esta red, además, te brinda la posibilidad de acceder a nuevas oportunidades de trabajo, a buenos negocios a los que, de manera individual, quizás no tendrías alcance. El networking tiene la virtud de acortar las distancias: una recomendación te lleva directo a esa persona a la que desde hace tiempo intentabas llegar, y no habías podido. El poder de las redes de contactos es ilimitado.

Por último, hay otro beneficio muy importante: te conecta con profesionales top, con referentes de tu industria, de modo que accedes de primera mano a conocimiento, experiencias, recursos y herramientas de calidad. Hacer networking, un buen networking, es la llave que abre las puertas de las oportunidades en tu vida y tu negocio. Si aún no comenzaste, ¿qué estás esperando?


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