El ROI de la formación de calidad se multiplica por 10

Emil Montás - EmilMontas.com

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En un rato de ocio durante las pasadas fiestas decembrinas, mientras descansaba sentado en una hamaca en la playa y observaba el hermoso atardecer, tomé mi cartera e hice algo que tenía previsto desde hacía tiempo: la ordené. A todos nos ocurre, que vamos guardando cosas y después no sabemos ni por qué las tenemos ahí. Y hasta me encontré una grata sorpresa.

¿Sabes qué era? No era dinero, sino algo más valioso: un recuerdo. Se trata de una foto mía de cuando comenzaba mi carrera como agente inmobiliario, hace más de veinte años. “¡Cómo pasa el tiempo!”, me dije, y hasta sonreí por esa era una versión que había olvidado, que estaba enterrada en el pasado. “Qué tiempos aquellos, en los que la única preocupación era divertirse”, recordé.

No sé cómo fue posible que permaneciera tanto tiempo allí, intacta. Como intactos están los recuerdos de aquella época, en la que acababa de abandonar las aulas escolares y era un joven lleno de vitalidad y con muchos sueños. Hoy, soy padre de dos hermosos hijos y un esposo locamente enamorado, además de un empresario al que la vida le ha sonreído de muchas formas.

“¡Cómo ha cambiado la vida!”, me dije. Y sí, ha cambiado mucho, en especial en el ámbito laboral. En aquella época, en la época de la foto, ir a la oficina a labrarse un futuro era la máxima aspiración de cualquier persona. Hoy, en cambio, gracias a las facilidades que me brinda la tecnología y al conocimiento adquirido trabajo desde mi casa o desde el lugar donde me encuentre.

Eso, por supuesto, supone una constante dinámica de cambio, de adaptarnos a las nuevas exigencias del mercado y de los clientes. Como lo dice el colega Jordi Amargós, de la empresa ApartamentosRD. “Nos estamos acercando a un nuevo mercado, el mercado milenial, en el que la mayoría está en su casa, quiere comprar desde su casa, que les llegue la información centralizada”.

Es cierto: antes, los asesores inmobiliarios teníamos que salir a la calle a buscar al cliente, a veces a perseguirlo, y realizar un largo proceso de convencimiento hasta que se diera la venta. Hoy, por el contrario, el cliente les pregunta a sus cercanos, investiga en internet, se preocupa por saber quién eres tú y qué puedes ofrecerle y luego se aparece en tu vida pidiendo ayuda a gritos.

“El cliente actual requiere información rápida, breve. Imagínate haciéndolo de manera automatizada, tienes la información concreta y con el asesoramiento para concretar la venta”, afirma Jordi. Esa, sin duda, es una realidad: ya nuestra premisa como asesores inmobiliarios no es cerrar una venta, sino brindar información de calidad y ofrecer una experiencia gratificante.

La sumatoria de ese proceso es la venta. Y Jordi dice algo clave: asesoramiento. Ya no se trata de vender, sino de asesorar, una tarea que significa acompañar, informar, guiar. Por eso, la formación continua, especialmente en el tema de las nuevas tecnologías y las habilidades que se requieren para sacar provecho de las herramientas y estrategias digitales, es una necesidad inaplazable.

Jordi acudió a la Convención de Emprendedores Inmobiliarios 2018 y le sacó el máximo provecho posible. “Es una excelente iniciativa. Es una buena inversión que tiene un retorno de 10 veces más”, explica. Así es: con una sola estrategia efectiva que aprendas y que pongas en práctica en tu negocio, el ROI se multiplicará exponencialmente y, lo mejor, tus clientes te lo agradecerán.

Nunca se está muy arriba, nunca se llega al límite, nunca es suficiente. No, al menos, cuando decides luchar por tus sueños y ofreces tu conocimiento y experiencia para ayudar a otros a transformar su vida. Estamos en la era de conocimiento, que es lo mismo que la era del aprendizaje continuo, de la actualización permanente. Esa es la clave del éxito.

​El Consejo de Emil

Una creencia falsa que ha hecho carrera en el mercado laboral es aquella de que solo los novatos, los principiantes, requiere formación académica permanente. Ellos la necesitan, sin duda, quizás más que nadie, pero la realidad es que el único camino para alcanzar el éxito y hacer realidad nuestros sueños es entender que somos aprendices eternos, que nunca se deja de aprender.

Por esa razón, emprendí la titánica labor de organizar un evento como la Convención de Emprendedores Inmobiliarios: para que se acaben las disculpas y puedas adquirir, en tu propio país y de la mano de los expertos más reconocidos del mercado, la formación necesaria. Por esa razón, también, participo de actividades de formación de alto nivel con el brasileño Erico Rocha.

El problema es que muchas personas no lo entienden así: creen que con lo que ya saben es suficiente para sobrevivir en el mercado. Y no es cierto: cuanto más aprendas, mucho mejor, porque el cliente actual solo quiere trabajar con los número uno, con los expertos. Además, porque quizás tus competidores sí se actualizan, sí se preparan, y tarde o temprano te superarán.

Me encantan las personas como Jordi Amargós, que tiene su empresa, que es un asesor reconocido en la industria, que tiene un nombre en el mercado y, aun así, no se conforma: sabe que requiere mayor conocimiento, establecer más y mejores relaciones, buscar alianzas estratégicas que le permitan llegar a otros mercados, y no escatima esfuerzos, ni recursos para conseguirlo.

Una de las ironías del mundo laboral es que quienes ya alcanzamos cierto nivel de éxito, quienes ya somos una marca conocida, quienes somos referentes de nuestro mercado somos los que más invertimos en educación. Y, que quede claro, no es cuestión de dinero, porque hoy como nunca es posible educarse a precios muy bajos. Es, más bien, la certeza de que cada día queremos ser mejores.


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