La reinvención de Tiger Woods: ¡5 grandes lecciones!

Emil Montás - EmilMontas.com

Emil Montás - EmilMontas.com

“Hay un juez llamado tiempo que pone a todo el mundo en su lugar”. En noviembre de 2017, Tiger Woods, el golfista estadounidense ex número uno del mundo, estaba en el lugar 1.199 del ranquin mundial. Esta semana, después de su fantástica victoria del domingo pasado en el The Tour Championship, la número 80 de su palmarés, avanzó a la casilla 13. ¿La de la buena suerte?

Ojalá, porque de verdad la necesita. Como la necesitó durante los últimos 10 años, en los que su vida, tanto en lo profesional como en lo personal, cayó al abismo y recorrió un largo camino antes de volver a la cima. Un momento que los aficionados al golf esperaron ansiosamente y que como era de esperarse desató una locura: la Tigermanía volvió, y el mundo del golf está de plácemes.

“Emil, pero, ¿esto qué tiene que ver con nosotros los consultores inmobiliarios?”, te preguntarás. La verdad, tiene que ver, y mucho. Como mucho es lo que podemos aprender de Tiger Woods. Solo quien cae bajo sabe el valor de volver a la cima, y es algo que te digo con conocimiento de causa. Cuando creía que tocaba el cielo con las manos, mi vida se derrumbó y tuve que reinventarme.

Lo mismo le ocurrió a Tiger. Era el mejor golfista del planeta, el deportista que más dinero ganaba, el ídolo de millones de aficionados, el preferido de las marcas más poderosas, el consentido del PGA Tour y un feliz esposo y padre de familia. ¿Qué más podía pedir? Lo que nadie sabía, lo que nadie podía intuir, era que se trataba de un castillo de naipes, un sueño que se derrumbó.

Y lo hizo estrepitosamente. En junio de 2008, con una rodilla maltrecha y visibles muestras de dolor, Tiger ganó el U.S. Open en un épico desempate contra Rocco Mediate, su decimocuarto título grande. De allí salió directo al hospital, a operarse el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda, la cuarta intervención en esa articulación. Fue el comienzo de su inesperado desplome.

Pocos meses más tarde regresó a los campos, pero solo para ver cómo su vida se derrumbaba. En noviembre de 2009 se destapó el escándalo de sus infidelidades y su adición al sexo. Se terminó su matrimonio con la sueca Elin Nordegren y abandonó el golf “por un tiempo”. En febrero de 2010, dio la cara y pidió perdón: “Tengo que enmendarme. Mi comportamiento debe ser respetuoso”.

Mientras su vida privada era un caos, su cuerpo le pasaba factura por el desgaste físico y mental de tantos años, y por los excesos. En abril de 2014 pasó otra vez por el quirófano, ahora por un pinzamiento nervioso en la espalda. Un año más tarde, la intervención se repite, pero sin lograr los resultados esperados. Cada día que pasaba, Tiger Woods se transformaba en un exjugador.

El éxito y el fracaso son lo que cada uno de nosotros es capaz de construir. Ir del uno al otro es muy fácil, porque la línea que los divide es delgada. Recuerda que hay un juez llamado tiempo que pone a todo el mundo en su lugar. ¿Tú dónde quieres estar?

​El Consejo de Emil

En mayo del año pasado fue detenido cuando conducía bajo los efectos de medicamentos contra el dolor. Todo en su vida indicaba que no había punto de retorno, que su leyenda se autodestruía sin remedio. Volvió a jugar a comienzos de diciembre, en el Hero World Challenge, un torneo auspiciado por su fundación, y en 2018 armó un calendario sobre la marcha, sin exigirse de más.

Alternó buenas y malas, se dio oportunidades para ganar y no las pudo aprovechar y, cuando parecía que se iba en blanco, reapareció el mejor Tiger Woods. ¡El de siempre!, el campeón implacable. Ganó el The Tour Championship y, emocionado hasta el llanto, pudo volver a sonreír. A los 42 años, el golfista más grande del siglo XXI cerró el círculo de su reinvención.

Estas son las cinco lecciones más importantes que extraigo de la experiencia de Tiger Woods:

1) Todo lo que sube, baja: no importa cómo te llames, no importa qué hayas ganado, no importa cuánto dinero poseas, no importa cuán famoso seas. Siempre hay una piedra en el camino que te hace caer, que te muestra la otra cara de la moneda. Ningún error en la vida se queda sin pago, y Tiger cometió muchos y los pagó caro. El éxito, amigo mío, es el peor de tus enemigos.

2) No está muerto quien pelea: si te equivocaste, admítelo y corrige. Usa todas tus fuerzas para salir del hoyo en el que te metiste, para reparar a quienes les hiciste daño. Acude a quien sea necesario para que te ayude a superar los problemas, a poner tu mente en blanco y comenzar de cero otra vez. Y pelea, con todas tus herramientas y recursos, hasta que venzas a tus temores.

3) Cada día es una oportunidad: desde que era un niño prodigio, a Tiger lo arroparon con un halo de superdotado, lo trataban como si fuera un dios. Abusó de su cuerpo, perdió a su familia, los patrocinadores lo dejaron, la prensa lo criticó sin piedad y muchos fans se sintieron traicionados. Un día, sin embargo, cambió y comenzó a construir algo nuevo, más real, más humano.

4) Se vale equivocarse: Tiger se equivocó feo, varias veces. Sin embargo, tuvo la capacidad para reconocerlo, para pedir perdón y, sobre todo, para trabajar en una nueva versión. Estuvo muy cerca de ser un exjugador, de quedar marcado en la historia como un ídolo con pies de barro, pero hizo su mejor esfuerzo y volvió a la cima. El proceso de reinvención, en todo caso, aún no termina.

5) Sigue a tu corazón, a tu pasión: el golf lo condenó y el golf salvó a Tiger Woods. El aliento de sus millones de fans, el apoyo del PGA Tour y la admiración de sus rivales fueron las vitaminas que le permitieron superar tantos obstáculos. Tiger se aferró a su pasión por el golf, que es su vida, y se salvó. Es el comienzo, nada más, pero es un gran comienzo. Siempre es posible volver a comenzar.

Todos, absolutamente todos, nos equivocamos en la vida. Todos, absolutamente todos, pagamos por nuestros errores. Todos, absolutamente todos, tenemos una y más oportunidades para redimirnos. El ejemplo de Tiger Woods, su proceso de reinvención, es una invitación a reflexionar para entender cuán maravillosa es la vida. Cuando tengas una dificultad, que no se te olvide esto.



Comments

comments