Redes sociales: ¿en cuáles debo estar presente?

Emil Montás - EmilMontas.com

Emil Montás - EmilMontas.com

Hay hechos tan simples y tan obvios, que solemos dejarlos pasar inadvertidos. Sí, estamos tan acostumbrados a ellos, que no les prestamos la atención que merecen, más allá de que puedan ser algo tan encantador como el canto de los pájaros en el amanecer o la imponencia del sol en el atardecer, o la inmensidad del mar y el baile rítmico de su solas. ¡Son maravillas cotidianas!

Lo obvio es “lo que se encuentra delante de los ojos”, es decir, lo que vemos sin dificultad alguna. Sin embargo, la realidad nos demuestra que lo obvio, muchas veces, es lo que menos vemos o, dicho de otra manera, lo que más dificultad nos cuesta ver. Así es en la vida como en los negocios, tal y como nos ocurre cuando buscamos clientes y no los encontramos porque no los vemos.

En muchas ocasiones, el trabajo de un emprendedor se convierte en algo parecido a buscar una aguja en un pajar. Pero, no tiene porqué ser así. La primera razón es que creemos que cualquier persona en nuestro cliente, cuando no es así: no todos pueden ser clientes, porque no a todos les interesa aquello que ofrecemos, porque no todos tienen el dolor del que tenemos la solución.

Ese ya es un primer filtro. Una segunda razón es que nos dejamos influenciar por lo que se dice en la calle, en las redes sociales, y pensamos que requerimos el don de la ubicuidad. ¿Sabes en qué consiste? En ser omnipresente, en estar en todas partes. Una tentación difícil de resistir en estos tiempos modernos, en los que la tecnología nos brinda la posibilidad de estar en todas partes.

Y creemos que debemos estar en todas partes, es decir, en todas las redes sociales. Entonces, creamos una página web, implementamos un blog, abrimos perfiles en Facebook, Twitter, Youtube, Instagram, LinkedIn y cuanta red social se nos aparezca en el camino. El problema es que al poco tiempo no damos abasto, nos damos cuenta de que en algunos escenarios somos invisibles.

¿Cómo así? Nadie nos ve. Mejor dicho: a nadie le interesa lo que ofrecemos, nadie sufre el dolor para el cual tenemos la solución. En otras palabras, son escenarios en los que no están nuestros clientes. O, de otra manera, acumulamos seguidores que nos engordan el ego, pero que a la postre nos provocan una desilusión: son personas que te siguen, pero no de las que te comprarían.

Y, supongo que ya lo sabes, seguidores no es lo mismo que clientes. De hecho, son dos especies muy diferentes del ecosistema digital. Los seguidores llegaron allí quizás porque ofreciste algo gratuito, porque les agradan las publicaciones que haces o porque se identificaron con alguno de tus mensajes, entre otros motivos. Sin embargo, desaparecerán tan pronto intentes venderles.

Los clientes, en cambio, son personas que muestran un real interés en lo que ofreces, que se identifican con tu mensaje (tus valores y principios) y que están ahí porque quieren conocerte, saber quién eres, qué haces y, sobre todo, qué tienes para ellos. Están dispuestos a establecer una relación y te van a comprar tan pronto estén convencidos de que tienes la solución ideal para su dolor.

Entonces, hay dos realidades que debes asumir: no te obsesiones con los seguidores, que solo te hacen perder el tiempo y distraen tu atención, y concéntrate en identificar en dónde están tus verdaderos clientes, en cuál de las redes sociales debes enfocarte. Si es en una sola (Instagram, por ejemplo), descarta las demás y conviértete en un especialista de esta, en un gurú.

Si todavía no sabes dónde están tus clientes, requieres haces testeos en todos los escenarios para determinar en cuáles vale la pena estar y en cuales, no. No necesitas publicar contenido todos los días, varias veces al día: la premisa es que aportes valor de tantas formas como sea posible. Interactúa, responde a las inquietudes de tus clientes, sé honesto y no pierdas el buen humor.

​El Consejo de Emil

Ahora, te doy un panorama de lo que puedes esperar de cada una de las redes sociales:

1) Facebook: es la que más usuarios reúne y también la que más tiempo consume de las personas. Ofrece poderosas funciones para quienes hacemos negocios, como publicidad altamente segmentada o transmisiones en vivo, pero hay que aprender a usarla para evitar malgastar tus esfuerzos, tu dinero y tu tiempo. Una clave: si quieres vender, ¡el perfil personal no sirve!

2) Twitter: se ha convertido en la gran vitrina de quienes ofrecen contenido, en especial, los medios de comunicación. Sin embargo, también se ha transformado en un campo de batalla en el que abundan los insultos y las amenazas. Si logras una propuesta única, si te diferencias, si aportas valor, esta red social es una poderosa herramienta de interacción. Twitter no está en mis estrategias.

3) Instagram: es mi preferida. Todos los días publico posts o historias para estar conectado con mi audiencia, contigo. Tiene funciones poderosas y genera un gran engagement. Hay quienes dicen que es ideal para públicos jóvenes, pero creo que no se limita a eso: es muy útil para las empresas que tienen algo que contar, que compartir. Comenzó muy social y ahora está muy laboral.

4) Youtube: otra de mis aliadas. Si me conoces, sabes que adoro el video, que en este escenario me siento libre, soy auténtico y feliz. Gran parte de mis estrategias de marketing se soportan en los videos y en mi canal ofrezco abundante contenido de valor. Poco a poco, los usuarios descubren los poderes de esta red, que está mucho más allá del fenómeno de los youtubers.

5) LinkedIn: se creó como una plataforma para buscar empleo y poco a poco ha adquirido un perfil más social. La clave está en la interacción, en ser visible; no basta tener un perfil. Tiene la ventaja de que es más profesional que las anteriores, más enfocada en actividades laborales, y con un público segmentado. Es una herramienta ideal para empresas, pero también para emprendedores.

Hay más redes sociales, pero estas son las más populares, las más conocidas, las que mayor interacción generan, las que más audiencia concentra. Determina en cuál de ellas están tus clientes y enfócate en ella. Sin embargo, no olvides que el éxito de las estrategias de marketing hoy depende de ser omnicanal: publica contenido de valor en diferentes formatos.


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