Que tu primera vivienda no sea tu primer problema

Emil Montás - EmilMontas.com

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Comprar una vivienda, o tomar una en arriendo, es una de las decisiones más importantes de la vida de una persona. Más, si se trata de su primera vez. Lo sé porque en mi trayectoria como consultor inmobiliario durante más de veinte años he tenido el privilegio de ser intermediario entre mis clientes y sus sueños y, afortunadamente, muchas de esas historias tuvieron final feliz.

Lo he mencionado varias veces, pero no me cansaré de repetirlo: cada centavo producto de una comisión por una venta pierde valor cuando lo comparo con la experiencia de ver la sonrisa de felicidad de cualquiera de mis clientes cuando le entrego las llaves de su nueva vivienda. Eso es algo que no se puede explicar con palabras, una vivencia que se marca en tu corazón.

Y no solo para mí, como consultor inmobiliario, sino también, por supuesto, para esas personas, para esa familia. La experiencia es mucho más satisfactoria cuando hay niños: para ellos, entrar a la que será su nueva casa es una aventura. Quieren explorar cada rincón, recorrer cada centímetro y disfrutar las habitaciones, la vista exterior, el jardín, el salón de estar y hasta la cocina.

Después llega el camión que trae todas las pertenencias y esa es otra historia digna de contar. Recibir las cajas, destaparlas y comenzar a ordenar, a guardar la ropa en los cajones, a ver cuál será la mejor decoración para cada cuarto, para el área social, en fin. Son dos, tres o más los días que ocupan esta labor que, si bien es desgastante, también es fuente de gratos recuerdos.

Parece un cuento de hadas, pero muchas veces no es así. De hecho, puede ocurrir que las risas del primer día pronto se transformen en quejas, en lamentos, en problemas. ¿A qué me refiero? A que, en ocasiones, en muchas ocasiones, las personas concentran toda su atención en el inmueble que desean adquirir o arrendar, en el precio, en el estado en que se encuentra y olvidan lo demás.

¿Y qué es lo demás?, te preguntarás. Voy a responderte con un ejemplo: en los países latinoamericanos hay una premisa que se aplica cuando algún conocido anuncia que se va a casar. “¿Ya conoces a su familia?”, le preguntan. “¿Y por qué la familia?, yo me voy a casar con María”, responde él. “No, Pedro, tú no solo te casas con María: también te casas con su familia”.

Si eres casado, me entiendes perfectamente. No es que esté mal, porque además es algo que no se puede cambiar. Sin embargo, conozco muchos casos de personas a las que la felicidad de su matrimonio se les transformó en el malestar de tener que lidiar con los familiares de su pareja. La suegra, los cuñados y otros que, vaya uno a saber por qué, creen que están convidados a la fiesta.

Y, claro, la estropean. Se meten donde no los han llamado y con su interferencia provocan un gran malestar en la pareja recién casada. Por eso, amigo mío, si aún no te casaste, si tienes planes de hacerlo pronto, antes de pararte frente al altar en la iglesia procura conocer la familia de tu pareja. Quiénes son, qué hacen, qué influencia ejercen sobre ella; así evitarás terribles dolores de cabeza.

Lo mismo sucede cuando vas a comprar casa, tu primera casa. No basta con que te enamores del inmueble, sino que tienes que ver su entorno. ¿Eso qué quiere decir? Aquello que lo rodea. Una de las experiencias más molestas cuando uno se trastea a su nueva vivienda es descubrir que los vecinos son ruidosos o que en la casa de al lado hay un perro que ladra toda la noche, por ejemplo.

Elegir la vivienda ideal no es fácil. No hay fórmulas mágicas. Cada caso es particular y, por eso, lo importante es que sepas cuáles son las necesidades y prioridades de tu cliente para que lo puedas asesorar con acierto. Hay varios aspectos que se deben considerar, más allá del inmueble en sí. Acá te menciono cinco que te brindan una experiencia integral satisfactoria.

El Consejo de Emil

¿Entiendes? Tu casa puede ser perfecta, pero no está en la mitad del desierto. Por eso, y repito, en especial cuando se trata de familias con hijos, tienes que considerar algunos factores adicionales antes de firmar el contrato de compraventa, no va y sea que lo que termines comprando sea un gran problema. Estos son los puntos que debes aprobar en tu checklist en el proceso de búsqueda:

1.- El barrio: es claro que la mayor parte del tiempo estamos fuera de casa, los niños en el colegio y los adultos, en el trabajo, pero las características del barrio son muy importantes. ¿Por qué? Porque si el tiempo que estás en tu casa es para descansar, necesitas que ese descanso esté garantizado, que nada lo interrumpa, que no te vayas a un ambiente tóxico lleno de líos.

Antes de comprar, recorre la zona y descubre sus distintas facetas. ¿Cómo es en la mañana? ¿Y en las tardes o en la noche? ¿Qué tanto ruido se escucha durante los fines de semana? ¿Hay tránsito de vehículos por la noche? Como verás, no se trata de detalles menores. Necesitas que en ese lugar la convivencia sea tranquila, pacífica, acogedora o, de lo contrario, te arrepentirás.

2.- La distancia: ¿a cuánto tiempo de tu lugar de trabajo está tu casa? ¿Y a cuánto del colegio de los niños? Esto no significa que tengas que vivir en cercanías del trabajo o del colegio, que puede ser una mala decisión, pero sí que debes saber cuánto tiempo demandarán los desplazamientos diarios. Una de las mayores fuentes de tensión en nuestras ciudades son estos tránsitos.

Si el viaje a tu trabajo te demanda una hora o más en cada recorrido (es decir, dos o más horas al día), te aseguro que no pasará mucho tiempo antes de que sientas que te equivocaste. Si, por ejemplo, eres socio de un club, o acudes al gimnasio o a la iglesia, cerciórate de que no estés muy lejos de allí, para evitar dolores de cabeza. Recuerda: en estos tiempos modernos, el tiempo es oro.

3.- Las vías de acceso: este es otro aspecto muy importante, que está estrechamente relacionado con el anterior. A veces, mudarnos a un proyecto construido en una zona que apenas comienza a desarrollarse implica algunos sacrificios que no son fáciles de aceptar. ¿Cuáles, por ejemplo? Que no haya la infraestructura necesaria, especialmente en lo referente a vías de acceso.

La vida cotidiana es lo suficientemente caótica y estresante como para que el hecho de salir o regresar a tu vivienda incremente las incomodidades. Cerciórate de que la zona cuenta con las vías necesarias, establece cuáles pueden ser las rutas alternas que te permitan escapar del exceso de tráfico y no olvides informarte acerca de otros medios de transporte, públicos o privados.

4.- El entretenimiento: con esto me refiero no solo a los comercios que hay en la zona, sino también a las zonas verdes, a los parques. Vivir en una ciudad en estos tiempos no siempre es una experiencia agradable y, por eso, necesitamos algunas vías de escape que nos permitan soportar esa cotidianidad caótica. En ese sentido, los centros comerciales y fuentes de entretenimiento son imprescindibles.

Pero, no basta con esta clase de establecimientos. ¿La iglesia? ¿Las farmacias? ¿La estación de gasolina? ¿Los cines? ¿Algunos buenos restaurantes? Como ves, se trata de un conjunto de beneficios que necesitas garantizar tan cerca como sea posible sin que eso signifique sacrificar la tranquilidad o pagar un precio que no esté al alcance de tu presupuesto y frustre tu ilusión.

5.- Seguridad y plusvalía: son dos factores que muy pocos clientes toman en cuenta, pero que son muy importantes. Nada más desagradable que vivir en una zona insegura, especialmente cuando hay niños involucrados. Y, por otro lado, recuerda que tu casa es el patrimonio de tu familia, una inversión, así que ten en cuenta cuánto puede valorizarse en el futuro ese inmueble que quieres.


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