Orlando: primer destino turístico de EE. UU. y un modelo

Emil Montás - EmilMontas.com

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Hace poco publiqué una noticia muy positiva para República Dominicana. Fue la relacionada con el caudal de turistas que nos visitó el año pasado (RD, un destino de calidad: más de 6,5 millones de visitantes en 2018), una cifra sin precedentes surgida de un estudio presentado por el Banco Central. Es la demostración de que el turismo es el combustible que mueve la economía del país.

También te presenté una información originada en las estadísticas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), según la cual RD será el país de la región que registrará mayor crecimiento económico durante 2019 (Cepal: RD, el país de LA que más crecerá en 2019). No cabe duda de que vivimos un buen momento, pero no podemos perder la perspectiva de los hechos.

¿A qué me refiero? La vida no es muy distinta al mundo de los negocios, en el sentido de que la dinámica del cambio es una constante y, además, de que está sometida a los vaivenes. Un día estamos bien, felices, y al siguiente la vida nos da una fuerte bofetada, nos muestra la otra cara de la moneda. Lo peor es que, por lo general, los malos momentos llegan cuando más indefensos estamos.

Recuerdo lo que sucedió en 2008, cuando estalló la dolorosa burbuja inmobiliaria: el mercado estaba de plácemes, los compradores andaban en busca de oportunidades y la banca facilitaba las operaciones. “El escenario ideal”, pensábamos, pero no era así. De hecho, luego lo supimos, era el peor de los escenarios: cuando el castillo de naipes se derrumbó, todos perdimos. ¡Todos!

Yo sufrí un golpe durísimo, me sentí como un boxeador que va de frente y su rival lo recibe con un poderoso recto en el mentón: se derrumba en la lona, cuan largo es, al borde del nocaut. Yo estuve tendido y escuché cuando la cuenta estaba por llegar a su límite. Por fortuna, pude ponerme en pie otra vez y seguí dando la pelea. Y aquí estoy, fajándome con la vida otra vez.

La lección más importante que aprendí de ese suceso es que el momento en que más atentos debemos estar es cuando todo fluye, cuando los astros están alineados a nuestro favor. Por eso, en estos días, cuando vi la información que publicaron los medios de comunicación y replicaron las redes sociales, me corrió un escalofrío por el cuerpo. Sentí un corrientazo de la cabeza a los pies.

¿Qué fue lo que publicaron? Una vez más, la ciudad de Orlando, en el estado de La Florida, fue designada como el primer destino turístico de Estados Unidos. ¡Wooowwwww! A lo largo de 2018, hasta allí llegaron ¡75 millones de personas! dispuestas a disfrutar de la abundante oferta de entretenimiento, una de las más variadas, profesionales y atractivas que hay en el mundo.

Sí, porque casi nada de lo que sucede en Orlando, el corazón de La Florida, escapa del perfecto libreto preparado para que el visitante viva una experiencia inolvidable. Según George Aguel, director general de Visit Orlando, la agencia de mercadeo turístico de la zona, el número de visitantes radicados en Estados Unidos creció un 4,1 por ciento en relación el registro de 2018.

Mientras, fueron casi 6,5 millones los turistas internacionales que llegaron a Orlando durante esos 12 meses, un 5,4 por ciento más que en el año anterior. Esta es una buena noticia para la ciudad, porque la cifra de extranjeros había decaído en los últimos años y ahora mostró claros signos de recuperación. Latinoamérica, impulsada por visitantes de Brasil y México, aportó su granito de arena.

¿Qué relación tiene esta noticia de Orlando con República Dominicana?, te preguntarás. La verdad, tiene mucho que ver. ¿Por qué? Porque como todos sabemos, la sangre de la economía del país es el turismo y en este sector quienes estamos involucrados en la industria inmobiliaria somos parte del engranaje. Por eso, tenemos que aprender las lecciones que nos brinda Orlando.

Uno de cada tres empleos en Orlando (La Florida) está relacionado con el turismo, una actividad que le permite a la ciudad recaudar unos 70.000 millones de dólares al año. Además, la expansión hotelera está en su mejor momento en 20 años, con más de 120.000 habitaciones de lujo disponibles para los visitantes. Este, sin duda, es un espejo en el que RD debe mirarse.

El Consejo de Emil

Acá te destaco las cinco que, a mi juicio, son las más importantes:

1) La planificación: más que una ciudad, Orlando es un negocio multimillonario con sus parques temáticos y atracciones. Allí, todo está milimétricamente diseñado, planeado para que satisfaga las expectativas del más exigente de los visitantes. En la web visitorlando.com te brindan la más completa asesoría con el fin de que tu estadía sea algo inolvidable: el éxito está garantizado.

2) La diversificación: Orlando es mucho más que parques temáticos, aunque estos sean la más popular atracción. Hay planes para familias, parejas o, grupos; durante el día o en la noche. Restaurantes, centros comerciales (los más baratos de la zona), deporte, arte, cultura e historia para grandes y chicos (teatro, galerías, museos). En la variedad está el placer del entretenimiento.

3) Las emociones: el riesgo de aburrirse en Orlando es mínimo, por no decir nulo. La extraordinaria oferta de actividades está diseñada de manera que el visitante se sorprenda gratamente en el lugar que visite. Y si tú vuelves al año siguiente, por ejemplo, siempre encuentras algo nuevo. Risas, adrenalina, velocidad, vértigo, naturaleza más, mucho más, al alcance de todos.

4) La experiencia: una idea errada que tienen quienes no han visitado Orlando es que la oferta de entretenimiento es exclusiva para los niños. Ciertamente, pocos lugares en el mundo tienen en cuenta al público infantil, lo consienten, como Orlando. Sin embargo, la ciudad está pensada y estructurada para públicos de todas las edades, de todos los presupuestos, de todos los gustos.

5) La innovación: una de las principales razones por las cuales el número de visitantes que llega a Orlando crece cada año es porque siempre hay algo nuevo. Algún restaurante, algún parque, alguna atracción, algún centro comercial, en fin. Conocen muy bien a su público y conocen también su fortaleza como destino y, por eso, trabajan en mejorarla, en potenciarla cada día.

Volvamos al comienzo: RD es el destino por excelencia en el Caribe y un país que, por ahora, goza de excelente salud gracias a las medidas adoptadas por los últimos gobiernos. Sin embargo, no podemos darnos el lujo de creer que ya lo tenemos todo, que ya lo sabemos todo, porque las dificultades están a la vuelta de la esquina. Somos buenos, pero debemos ser excelentes.


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