‘Nunca hay dos negociaciones iguales, así vendas lo mismo’

Emil Montás - EmilMontas.com

Emil Montás - EmilMontas.com

Hace unos días, mientras organizaba el cajón de un mueble que tengo en mi oficina, me encontré con una reliquia: una vieja foto. Vieja no tanto por la antigüedad, pues fue tomada hace unos 15 años, sino porque es una imagen de una época de mi vida que está muy lejana en el tiempo, que ya forma parte del baúl de los gratos recuerdos. “¡Cómo pasa el tiempo, cómo cambia la vida!”.

Eso fue, justamente, lo que pensé cuando vi esa fotografía en la que estoy con un grupo de amigos del colegio. Fue durante una reunión con motivo de un aniversario de graduación. Recuerdo que la pasamos muy bien, que revivimos travesuras de esa inolvidable etapa colegial y refrendamos los lazos de amistad que nos unen todavía. Esos son los momentos por los que bien vale vivir la vida.

Cuando la miré en detalle, no pude evitar una sonrisa, que se soltó nerviosamente: “Cómo pasa el tiempo, cómo cambia la vida!”, me dije. Los de la foto estamos casados, con hijos, algunos hemos superado dificultades en la vida laboral, unos estamos más delgados y otros, más calvos. Y eso por hablar solo de la apariencia, del exterior, porque internamente la vida nos ha cambiado mucho.

La ropa y el corte de pelo nos delataban, más allá de otros cambios físicos: usábamos prendas que en esa época estaban de moda, pero que hoy casi con seguridad no se encuentran en nuestro ropero. Fue grato hallar esa imagen, que me refrescó gratos recuerdos, y que me confirmó una de las premisas de la vida más difíciles de acepta: “lo único constante en la vida es el cambio”.

Lo sabemos, lo entendemos todos, lo vivimos todos los días. Sin embargo, quizás por la naturaleza humana, somos reacios a aceptar el cambio, en especial cuando estamos acomodados en la zona de confort, cuando la vida transcurre con tranquilidad, sin mayores sobresaltos. Especialmente, si se trata de la vida laboral, en la que seguramente por la presión social somos más reacios al cambio.

Por eso, valoro y disfruto tanto escenarios como la Convención de Emprendedores Inmobiliarios, que sirven para derribar paradigmas, para cambiar mentalidades, para abrirles la puerta a nuevas oportunidades. Y, por eso, agradezco que haya personas como mi amigo y colega José Acevedo, propietario de Techo Feliz Inmobiliaria, cuyo testimonio tras asistir al evento es enriquecedor.

“En esto, todos los días se aprende algo nuevo, por eso hay que actualizarse. Para que ustedes sepan: nunca hay dos negociaciones iguales, nunca. A pesar de tener 15 años de experiencia, cada negociación es totalmente diferente, a pesar de que lo que uno vende siempre es lo mismo”, dice José con la autoridad que le brindan cientos de negociaciones acumuladas con cientos de clientes.

Una de las habilidades indispensables para sobrevivir con éxito en la vida y en los negocios en estos tiempos modernos es la adaptación al cambio. De nada sirve resistirse, pues eso solo te provocará un desgaste innecesario. Abre tu mente, cambia el chip, desarrolla competencias y descubre talentos que te permitan sacar el máximo provecho de tu conocimiento.

​El Consejo de Emil

Nada más cierto. ¿Y sabes por qué? Porque cada negociación es como cada persona: irrepetible, única. Sí, es verdad que existen similitudes, que muchas de ellas se llevan a cabo bajo el mismo esquema, pero nunca son iguales: siempre hay aspectos que las diferencia, que las hacen distintas. Y no sé qué pienses tú, pero para mí esa característica es lo que hace apasionante este oficio.

Como también me apasiona, y mucho, la dinámica de los negocios en especial en el ámbito digital. Si bien nunca fui un empleado de oficina, sé que no hay nada peor que la rutina. Lo increíble es que internet es uno en la mañana y otro, distinto, en las horas de la noche. Cambian las tendencias, los gustos, las preferencias y los hábitos de los usuarios, y no cesa de cambiar.

Por eso, tal y como lo afirma mi amigo José, hay estar al día, actualizarse. “Ahora mismo, hay que estar de acuerdo con la forma en que avanza la tecnología porque a pesar de que como te dije uno vende casas, vende las cuatro paredes, hay formas diferentes de mercadear los inmuebles. Y lo único constante en la vida es el cambio: si tú no vas con la corriente del cambio, estás fuera”.

Cierto, apreciado José, totalmente cierto. Lo increíble es que hay muchos, no solo en la industria inmobiliaria, que se niega a aceptar esta realidad, que siguen reacios a los cambios derivados de la revolución tecnológica. Por eso, actividades académicas como la CDEI, en la que están presentes los referentes del marketing digital en Latinoamérica, son importantes para crear conciencia.

“Uno viene a este tipo de actividades para ver cuáles son las últimas tecnologías para uno poder adecuarse a los tiempos modernos y seguir viviendo de lo que le gusta, que es el sector inmobiliario. Con una frase que tú aprendas, ya automáticamente te cambia. Uno no puede ser mezquino con aprender, sobre todo, cuando se trata de información, sentencia José.

Nos guste o no, hay que acepta que la vida cambia. Para bien y para mal, de acuerdo con las decisiones que tomamos, acertadas o equivocadas. Y lo único que podemos hacer es estar preparados para esos nuevos tiempos, para las nuevas condiciones, para los próximos cambios. Y llevar un registro de esos tiempos de cambios, para recordarlos después con alegría y nostalgia.


Comments

comments