Noval Properties: un ejemplar modelo de negocio

Emil Montás - EmilMontas.com

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¿Recuerdas la frase de Rubén Blades? “La vida te da sorpresas”. Un día cualquiera, cuando aún era estudiante universitario, una compañera me invitó a un barbecue en la casa de una amiga suya. Aunque solo la conocía a ella, acepté gustoso, porque uno de joven no se pierde ninguna oportunidad de diversión. Y, a veces, el plan sale mejor de lo esperado y la vida te da sorpresas.

La anfitriona era Sagreth de Camps, sobrina de Hatuey de Camps, una legendaria figura de la política en República Dominicana. Fue una reunión muy agradable, en la que nos atendieron muy bien y de la que me llevé grandes recuerdos. Uno de ellos, el de Fabio La Rosa, pareja de Sagreth, un hombre que rompía el estereotipo del resto de quienes estuvimos presentes allí.

¿Por qué? Era distinto a los demás. ¿Y cómo era distinto? Bueno, los demás éramos estudiantes universitarios vestidos con estilo casual, muy deportivo, y además con el sobrepeso que delataba que teníamos hábitos poco saludables producto de los excesos. Además, éramos jóvenes soñadores que todavía no sabíamos bien qué queríamos ser en la vida, cuál iba a ser nuestro rumbo.

De hecho, a muchos eso no nos preocupaba. En cambio, Fabio era delgado, estaba vestido como lo que hoy llamamos un nómada digital. Cuando Sagreth me lo presentó supe que era un ciudadano italiano que se había radicado poco antes en República Dominicana y que se dedicaba a la bolsa de valores a través de internet, pero la verdad su pinta no parecía la de un hombre de negocios.

No entendía cómo alguien podía hacer negocios financieros de un continente a otro, vía internet. Esa fue la primera imagen que se me grabó de este personaje un poco enigmático en aquel momento. Años más tarde, cuando vivía en Punta Cana, volví a encontrarme con Sagreth y Fabio, que se le habían medido a la aventura de construir en ese destino en el que pocos confiaban.

Fabio, lo supe con el tiempo, cuando pude conocerlo mejor, es un gran visionario: ve oportunidad donde la mayoría percibe dificultad. Ya habían desarrollado algunos proyectos con buen suceso y tenía todo para marcar huella. Sin embargo, explotó la burbuja inmobiliaria de 2008, que acabó con los sueños de muchos y a otros nos dejó maltrechos: Fabio fue uno de los perjudicados.

El problema para Fabio es que tenía varios frentes abiertos, quizás más de los adecuados. Por eso, sufrió mucho. Por los efectos de la debacle, los proyectos se dilataron y no pudo cumplir con los compromisos que había adquirido, no al menos en los tiempos estipulados. Por supuesto, la imagen que había logrado construir hasta entonces se vio golpeada, deteriorada.

Sin embargo, en esos momentos de zozobra, de angustia, de incertidumbre, fue cuando conocí al mejor Fabio, al admirable, al respetable. La crisis nos dio duro a muchos, yo mismo fue uno de los perjudicados, y muchos aprovecharon la situación para evadir sus responsabilidades. Conozco a una gran cantidad de clientes que perdieron su inversión porque nadie les respondió.

Fabio, en cambio, se quedó en Punta Cana y no solo enfrentó las dificultades, sino que también les dio la cara a los inversionistas, a los promotores, a los clientes. Con Sagreth, a pesar de ser una pareja joven, había logrado conformar una empresa próspera, gracias a que tenían ideas claras que las habían ejecutado con maestría. Perfiles distintos, pero se complementan muy bien.

Él llegó a República Dominicana sin conocer cómo era el país, pero tenía claro el concepto del negocio, del servicio y de la rentabilidad para sus inversionistas. ¡En eso era un experto! Con su esposa desarrolló un modelo de negocio muy bien sustentado, hoy replicado por muchos, que es el negocio inmobiliario con vocación para la segunda vivienda, un mercado hasta entonces no explorado.

El Landscaping for the White Sands Golf Course fue el primer proyecto desarrollado por Noval Properties en Bávaro, en 2003. Desde entonces, ha contribuido al crecimiento de la región y, sobre todo, a convertir Punta Cana en el mejor destino de República Dominicana para los turistas y los inversionistas. Su trabajo ha dejado profunda huella y es un ejemplo digno de seguir.

El Consejo de Emil


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Dado que era posible garantizar una rentabilidad moderada que en otros países nadie les brindaba, Fabio logró atraer la atención de inversionistas y puso en marcha sus proyectos. Iba viento en popa, pero quedó en medio de la tormenta de la burbuja inmobiliaria y estuvo a punto de naufragar. Honestamente, nunca creí que pudiera salir bien librado de esta situación.

¿Por qué? Eran grandes las responsabilidades que había asumido y el pánico que se apoderó del mercado complicaba aún más el panorama. Fueron tiempos muy difíciles para todos, porque la industria inmobiliaria cambió desde entonces, como cuando pasa uno de esos temibles huracanes y deja un rastro de destrucción y desolación, y solo los más fuertes logran mantenerse en pie.

Eso fue, precisamente, lo que ocurrió con la empresa de Sagreth y Fabio: soportaron, aguantaron y al final pudieron reinventarse, resurgir en medio de las dificultades. Yo salí de Punta Cana y solo regresé varios años después, para comprobar con alegría que, afortunadamente, me había equivocado. ¿En qué? Salieron fortalecidos de la crisis y crearon el Grupo Noval Properties.

Fabio se quedó en Punta Cana, respondió por todas y cada una de sus obligaciones y luego logró resurgir, como el ave Fénix, con más fuerza. La que comenzó como una empresa familiar, en la que todo dependía de una persona, se transformó en un holding con múltiples compañías con una estructura empresarial muy bien definida, eficiente, productiva y, sobre todo, transformadora.

Entre 1848 y 1855, a la región que hoy conocemos como California, en el oeste de Estados Unidos, se dio un fenómeno social conocido como la fiebre del oro. En busca del preciado metal, llegaron decenas de miles de personas provenientes de América Latina, Europa, Australia y Asia, que fueron conocidos como los forty-niners, la legión de buscadores que ayudó al desarrollo del país.

Muchos perdieron la vida, otros perdieron el tiempo y solo unos pocos, los que perseveraron y no se rindieron a las dificultades, hallaron oro y se volvieron millonarios. Hoy, más de 150 años después, Punta Cana es para los dominicanos lo que California fue para los inmigrantes a los Estados Unidos. Después de la burbuja inmobiliaria de 2008, solo los más fuertes se quedaron.

Uno de ellos, Fabio La Rosa, siempre respaldado por su querida Sagreth de Camps, una pareja de visionarios emprendedores que ayudó a convertir Punta Cana en el gran destino de República Dominicana y en el sueño dorado de miles de turistas de todo el mundo cada año. Su mina es el Grupo Noval Properties, modelo y estandarte de la industria inmobiliaria en América Latina.

¿Por qué hablo de una empresa que no es la mía, de la que no soy socio? Muy sencillo: primero, porque somos aliados y, segundo, porque creo en la coopetencia, es decir, en la colaboración entre pares. Además, porque no puedo ser tan miope como para no ver los logros de Noval Properties, que son muy significativos, y en especial para no aprender de las enseñanzas que nos deja a todos su trayectoria y experiencia.

Si me conoces bien, sabes que una de mis premisas es propender por el desarrollo de la industria inmobiliaria en todas sus instancias. Por eso, me convertí en formador de consultores: porque si tú eres mejor, si tus empleados son mejores, si tu competencia es mejor, todos somos mejores, la industria es mejor y hay mayores beneficios para todos. Y, claro, ojalá haya más Novel Properties…


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