No busques clientes: haz que ellos te persigan

Emil Montás - CDEI
Emil Montás - CDEI

Atraer clientes de calidad, de los que justifican nuestros esfuerzos y sacrificios, es una obsesión de todo emprendedor. Y también es una de las más frecuentes causas de los dolores de cabeza, de esos problemas que pueden llevarte a tirar la toalla. Atraer clientes de calidad es una de las tareas más difíciles del quehacer de un emprendedor si no se emplean las estrategias adecuadas.

Una de las preguntas que recibo con mayor frecuencia es esa, precisamente esa: “Emil, ¿qué puedo hacer para atraer más clientes?”. Lo que me llama la atención es que no me la formulan jóvenes que apenas comienzan en el mundo de los negocios, sino curtidos colegas que llevan años en el medio, que acumulan experiencia, que acreditan conocimiento y son reconocidos.

Tengo que confesarte que yo mismo fue víctima de esta dificultad. ¿Por qué? Porque durante mucho tiempo insistí en las mismas estrategias, que me habían dado resultado en el pasado, pero que ya no eran efectivas. Y son muchos los emprendedores que cometen ese error. Al ser humano le cuesta cambiar, pero en el mundo de los negocios no hay alternativa: cambias o desapareces.

Lo entendí el día que descubrí las increíbles y poderosas herramientas que internet pone a nuestra disposición. Con muy bajo presupuesto, cualquier persona, cualquier negocio, puede empezar a construir una imagen fuerte y confiable, una marca respetable. Y digo puede empezar porque se trata de un largo proceso, de un camino salpicado de dificultades, caracterizado por la dinámica.

El error que muchos colegas cometen es crear un perfil en las distintas redes sociales o montar una página web y creer que ya solucionaron el problema. No es así: ese es, nada más, el primer paso de un largo camino. Tienes que alimentar esos canales permanentemente con contenido de valor que llame la atención del mercado y genere una interacción, un intercambio de beneficios.

¿Qué podemos hacer, entonces? La premisa de hoy en los negocios es establecer una relación con el mercado, un vínculo directo con cada uno de nuestros clientes. Necesitamos darnos a conocer, generar confianza y credibilidad y posicionarnos como expertos en aquella área del conocimiento que está estrechamente ligada a nuestras pasiones, a nuestra vocación, a nuestros sueños.

Te comparto los cinco beneficios más grandes que se desprenden de su presencia en internet:

1) Hazte conocer: no esperes que los clientes te busquen si antes no saben quién eres, qué haces, cómo lo haces, por qué lo haces, para que lo haces. Dale al mercado esa información y, sobre todo, dile cómo vas a solucionar ese dolor que lo aqueja. Date a conocer como un experto en tu área y asegúrate de que el mensaje que emites les llegue a tus clientes ideales.

2) Sé una marca: sí, una marca, no un producto. ¿Cuál es la diferencia? El producto se compra, se usa y se desecha. Con la marca, en cambio, hay identificación por valores, principios y objetivos, por experiencias. Un producto solo tiene compradores, mientras que una marca poderosa tiene seguidores, evangelizadores, multiplicadores. Crea una marca atractiva, interesante, positiva.

3) Interactúa: de nada sirve estar en internet si no promueves, alimentas y aprovechas el intercambio con otras personas. Las redes sociales son herramientas poderosas que nos ayudan en esa labor. Comparte conocimiento, difunde tu marca, entrega beneficios y, algo muy importante, escucha lo que el mercado te dice. El cliente del siglo XXI quiere participar.

4) Aporta valor: una vez que consigues llamar la atención del mercado, tienes que responder la pregunta clave del mundo de los negocios, la que inquieta al cliente: ¿qué hay aquí para mí? Publica contenido de valor en tu blog, en redes sociales. Aprovecha la variedad de los formatos (texto, video, audio, imágenes), pero entiende que lo verdaderamente es el valor del contenido.

5) Sé único: aunque no lo creas, el mercado está lleno de buenas propuestas. El problema es que muchas son idénticas, cortadas con la misma tijera. Enfócate, entonces, en ser una propuesta única, con un diferencial que la competencia no pueda emular. ¿Cómo lograrlo? Ser diferente y atractivo para el mercado es el resultado del éxito de las acciones de los cuatro puntos anteriores.

Si quieres atraer más clientes, y mejores clientes, olvídate de vender. A la gente (a ti y a mí) no le gusta que le vendan. Pero, si tu mensaje lo convence de que puedes darle algo más que nadie tiene a su disposición, pronto se dará cuenta de que la mejor opción que puede tomar una y otra vez es elegirte a ti. No busques clientes: haz que ellos te persigan.

​Emil Montás

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