Navidad es dar, compartir y agradecer

Emil Montás - EmilMontas.com

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¡Feliz Navidad!

Espero que hayas tenido una celebración familiar muy especial, llena de amor, de compartir con aquellos a quienes amas, de dar un poco de ti a los demás y, sobre todo, de agradecerle a la vida todo lo que te ha dado. Para mí, esta fecha significa una gran alegría, especialmente porque estoy rodeado de los seres que más quiero y porque me hacen sentirme niño otra vez.

Una de las razones por las cuales más disfruta esta época es porque nos recuerda cuál es el sentido de la celebración: el nacimiento del Niño Jesús. Por eso, hago votos para que nazca en ti la bondad de cuando éramos niños, la energía de cuando somos jóvenes y la sabiduría de cuando ya somos adultos. Bondad, energía y sabiduría son, sin duda, los ingredientes de la felicidad.

Crecer y volvernos adultos es algo inevitable. Es el ciclo natural de la vida y no tiene nada de malo. Lo malo es que crecemos y nos olvidamos de ser felices como cuando éramos niños, esa época en la que no había preocupaciones o, más bien, la única preocupación era pasarla bien. Y no se necesitaba mucho para pasarla bien: algún juguete y, sobre todo, la compañía de la familia.

Tengo la dicha de ver a mis hijos disfrutar con inocencia todo aquello que les da la vida. Son una gran lección que me enseña qué es lo verdaderamente importante en la vida y, de manera muy especial, cuán afortunado y bendecido soy. Por eso, para mí Navidad es dar gracias por todo lo recibido y compartir con mi familia, mis amigos, mi equipo de trabajo y, claro está, contigo.

Ya le quedan pocos días a este 2018 y se nos avecina un 2019 en el que te deseo lo mejor: que todas tus metas se puedan cumplir. Y, sobre todo, te deseo paciencia y que Dios te dé la sabiduría de elegir el camino correcto. Acepta las dificultades, pero no te rindas ante ellas: enfréntalas, supéralas, aprende de tus errores y haz el bien en todos y cada uno de los actos de tu vida.

Es el momento, también, de decirte GRACIAS. Gracias por seguirme, por acompañarme, por darme el privilegio y el honor de ser tu compañero de viaje en esta aventura que es la vida. Gracias por ser parte de mi vida y por dejarme ser parte de la tuya, para construir bienestar, para hacer realidad nuestros sueños y, de manera muy especial, para transformar vidas.

2019 será un año tan bueno como nos lo propongamos. Puedes contar conmigo para hacer de 2019 el año que tanto hemos soñado, el que marque la diferencia, el gran año tuyo y de tus seres queridos. Así será si tú lo decides, si tú lo deseas con todas las fuerzas de tu corazón y te empeñas cada día en dar lo mejor de ti, en hacer el bien, en ayudar a otros, en invertir en ti.

Cuando era niño, me enseñaron que la Navidad no es una época para recibir, a diferencia de lo que cree el común de las personas, sino que es el momento de dar, compartir y agradecer. Navidad es época de siembra, de dejar crecer en nuestro corazón la bondad, la generosidad, la alegría y la felicidad que nos dan las fuerzas para aprovechar la oportunidad que nos da cada día.

¡Feliz Navidad!



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