El impuesto sucesoral

¡Por fin encontré mi propiedad ideal!, pero el propietario acaba de fallecer

Llevas tiempo buscando la propiedad que llene tus expectativas en cuanto a espacios, ubicación geográfica y presupuesto. Un buen día, se abre el cielo, y como si tratara de un sueño, finalmente la encuentras como la soñaste. Como si las cosas no pudieran ser mejor, tan pronto llamas al número que está en el letrero de venta te comunicas con el propietario y ese mismo día incluso puedes verla.

Te presentas allá con tu familia, recorren la propiedad, pasas algunas noches tu y tu pareja tratando el tema y consultando las cuentas. Buscas consejo con algunos amigos, y por fin llega el momento de cerrar el trato. Te vistes con tu traje de negocios preferido y al comunicarte con el propietario te enteras por uno de sus familiares que de repente… el señor falleció.

Sí, lo sé, es como recibir un balde a gua fría pero esto no significa que tendrás que olvidarte de “la propiedad de tus sueños”, sino que debes ahora conocer bien los aspectos que, bajo estas condiciones inesperadas, afectarán el proceso de compra; o de venta si eres un vendedor inmobiliario.

Lo primero que debes saber es que la propiedad de todas maneras se puede vender, solo que el proceso recaerá ahora sobre los herederos, que podrían ser la esposa, los hijos, los hermanos, los tíos etc, según el nivel de descendencia. Esta parte la ampliaremos en otra entrega.

Los herederos deberán agotar entonces, y según las circunstancias del fallecimiento, una serie de pagos que podrían afectar el costo de la propiedad así como el tiempo en que puedas adquirirla.

El primer paso es pagar el impuesto sucesoral que corresponde al 3% del costo de la vivienda, así como todos los gastos de fijación de sellos y de inventario de bienes del fallecido.

De inmediato los herederos deberán pagar las deudas públicas y privadas que contrajo el propietario en vida con alguna persona o empresa.

En este mismo orden, los herederos deberán saldar cualquier deuda generada por alguna enfermedad como son: gastos médicos, cirugías o largos internamientos.

Una vez cubiertos los gastos concernientes a la causa de la muerte, deberán deducirse entonces todos los gastos fúnebres exceptuando los gastos que impliquen la elaboración de un monumento o algo similar, a menos claro, que el difunto haya manifestado esto como una voluntad en su testamento.

De esa misma manera deberán deducirse todos los créditos hipotecarios del fallecido, siempre y cuando las garantías de la hipoteca hayan estado en territorio dominicano y que además no excedan el valor del inmueble.

Finalmente, se deben deducir todas las prestaciones laborales que el difunto tenga pendientes, así como cualquier deuda pendiente con el fisco.

Como habrás podido entender, es una situación que tiene implicaciones económicas y de tiempo que afectarán los planes que habías establecido y que pondrán en la balanza el continuar con esta compra o buscar otro inmueble.

Sin embargo no tienes que desanimarte, estos consejos que he compartido contigo te podrían servir incluso para asesorar a los herederos en agotar los pasos necesarios y correctos para poder comprar el inmueble que tanto te interesa.

Espero que estos consejos te hayan sido útiles. Mi objetivo es que aprendas y que puedes tomar sabias decisiones en materia inmobiliaria; por eso te recomiendo que te suscribas al blog si aun no lo has hecho, y que también nos sigas en las redes sociales y te suscribas a nuestro canal de Youtube donde aprenderás un poco, entre muchas otras cosas, sobre otros impuestos, como el de transferencia y el impuesto de ganancia de capital.

¡Hasta la próxima!

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