Juan Dolio también es un remanso para los golfistas

Emil Montás - EmilMontas.com

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República Dominicana, para orgullo de quienes nacimos en esta hermosa tierra, es el paraíso de los turistas en el Caribe. No te puedo decir que somos el mejor destino, porque sería faltarles el respeto a lugares como Bahamas, Jamaica, Aruba o Curazao, por ejemplo, que tiene cada uno lo suyo. Sin embargo, el número uno del ranquin es RD, que cada vez consolida más su condición de líder.

¿En qué me baso para tal afirmación? Hace poco publiqué una nota (acá la puedes leer) en la que te contaba que RD registró el año pasado el ingreso de más de 6,5 millones de turistas, una cifra sin precedentes. Y las estimaciones para este año son excelentes: el primer trimestre mejoró el acumulado de los tres primeros meses de 2018 y se esperan buenas noticias al final de 2019.

Ahora, bien, en RD cuando hablamos de turismo automáticamente la mente nos transporta a nuestras paradisíacas playas. Tampoco puedo decirte que son las mejores playas del Caribe, pero sí puedo afirmar que tienen un encanto especial y que a diferencia de otros populares destinos acá la tranquilidad es la norma, no la excepción. Son kilómetros de playas de arena blanca y mar azul.

Sin embargo, dentro de esa categoría ‘turismo’ como combustible de la economía dominicana, las playas tienen un competidor muy fuerte: el golf. Sí, el golf. ¿Sabías que hay 23 clubes de golf afiliados a la Federación Dominicana de Golf? Y no son todos los que hay en el país, porque hay otros más que por su carácter reservado y exclusivo no pertenecen a la rectora nacional.

Cada año son decenas de miles los golfistas extranjeros que llegan a nuestro país a jugar al golf. El gran imán es el campo Teeth of the Dog, la joya de la corona del Caribe, en La Romana. Es uno de los campos más famosos del mundo. ¡Sí, del mundo! Fue construido por Pete Dye, uno de los arquitectos de campos de golf más afamados, junto con Jack Nicklaus, Greg Norman y Gary Player.

Para los golfistas estadounidenses, que se cuentan por millones, los campos de RD son mucho más que el paraíso. Mientras allí la mayoría de los campos solo está disponible una temporada del año, por el invierno, acá gozamos de un verano eterno. Y la geografía es variada, porque no solo se juega al nivel del mar, cerca de las playas, sino también en los valles y en las verdes montañas.

Igual ocurre con los aficionados europeos, que además gozan de precios muy favorables para lo que están acostumbrados a pagar en sus países. Lo mejor es que no solo pueden jugar al golf en escenarios de primera calidad, sino que el resto del día pueden disfrutar de la playa, ir de compras, deleitarse con nuestra gastronomía o pasar un rato inolvidable en la abundante oferta nocturna.

Algo que les atrae a los turistas-golfistas es que, a diferencia de lo que ocurre en otros países, acá no tienen que anotarse a una larga fila de espera para jugar en los principales campos. Si bien el movimiento es elevado, siempre hay un tee-time (horario de salida) disponible, en cualquier época del año. Con una ventaja adicional: hay mucho de dónde escoger, con distancias relativamente cortas.

Adquirir en Juan Dolio una propiedad destinada al descanso y a la recreación puede ser una gran inversión si, además, eres un aficionado al golf. Cerca de allí están dos campos que si bien no son tan conocidos como otros del país sí ofrecen un apasionante reto para jugadores de cualquier nivel. Se trata del Guavaberry Golf & CC y de Los Marlins GC, la casa del ex Grandes Ligas Juan Marichal.

El Consejo de Emil

Hoy quiero hablarte de dos escenarios que quizás no son de los más conocidos, pero que te los recomiendo: el Guavaberry Golf & Country Club y Los Marlins Golf Course. Están en los alrededores de Juan Dolio, conocido popularmente como el pueblo resort, el lugar que está cerca de todo lo más interesante que hay en República Dominicana, un remanso de paz y tranquilidad.

El Guavaberry Golf & Country Club, localizado a solo 30 minutos del aeropuerto internacional de Las Américas, abrió sus puertas en 2002 y fue diseñado por Gary Player, un exjugador surafricano, una leyenda viviente de golf mundial. Bordea una reserva natural y tiene fama de ser muy exigente (me cuentan que así son los campos de Player), pero es apto para golfistas de cualquier nivel.

Uno de los atractivos del campo es el par 3 del hoyo 13, que incluye una cascada de 4,5 metros que cae en una laguna. Igualmente, los hoyos 9 y 18, donde concluyen cada una de las vueltas del recorrido, cuentan con formaciones de roca coral, algo exótico y encantador. Los expertos definen este campo como “desafiante, impresionante e imponente”, uno de esos que no puedes dejar de jugar.

Mientras, Los Marlins Golf Course forma parte del Metro Country Club. Este campo se inauguró en 1995 y su recorrido serpentea a través de una comunidad residencial cerrada. El diseñador fue Charles Ankrom y aunque no es demasiado extenso (solo 6.396 yardas), numerosos búnkeres, lagos y montículos lo convierten en un reto apasionante. Además, el mar Caribe está a un pasito.

Y te doy un dato que quizás no conozcas: en este lugar se llevaron a cabo las últimas ediciones del Gran Clásico de Golf Juan Marichal, organizado por la gran leyenda del golf dominicano en beneficio de los menos favorecidos del país. El evento, que llevó a 27 versiones, lo disputaban exbeisbolistas de Grandes Ligas, celebridades locales y, por supuesto, golfistas locales.

Si eres aficionado al golf y te gustan los retos diferentes, puedes tener la seguridad que estos dos escenarios pondrás a prueba tus habilidades y, además, te permitirán una inolvidable interacción con la naturaleza. Y algo mejor: si eres hombre de negocios y quieres realizar una inversión que te rinda múltiples beneficios, el proyecto Kendasol Residences en Juan Dolio es un destino ideal.


Emil Montás - EmilMontas.com

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