Que hallar tu casa soñada no sea una misión imposible

Emil Montás - EmilMontas.com

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Encontrar la casa ideal no es una tarea fácil. De hecho, a veces suele ser mucho más complicada de lo que parece y hasta se torna en un dilema. Alguna vez, un colega me dijo que una de sus clientas, que llevaba varios meses en la búsqueda, le comentó que estaba completamente segura de que era más sencillo hallar la pareja ideal, el príncipe azul. Sin embargo, no tiene porqué ser así.

No te puedo decir que buscar esa propiedad con la que sueñas sea algo fácil o difícil. Depende de varios factores y depende también de cada persona, pues todos somos diferentes. A algunos les gusta tomar las decisiones con rapidez, mientras que otros se dan largas. A algunos los desvelan los detalles, mientras que otros se concentran en lo básico y a partir de ahí eligen lo que desean.

Además, en la mayoría de las ocasiones se trata de una decisión colegiada. ¿Eso qué significa? Que son varias las personas que participan de la decisión. Esto aplica, especialmente, para las familias con hijos que ya tienen uso de razón y con criterio para dar su opinión. Entonces, hablamos de al menos tres personas, que pueden ser cuatro o cinco, y ponerlas de acuerdo no es tarea sencilla.

Por otro lado, cada uno tiene expectativas diferentes. El padre, quizás, busca una propiedad tranquila en la que pueda sentarse a leer con tranquilidad en las noches y durante los fines de semana. Mamá quiere una cocina amplia y bien dotada y un jardín amplio. Los hijos desean que haya un centro comercial y un parque en las cercanías y que las habitaciones sean grandes.

¿Me entiendes? Cuando tú como propietario tienes la posibilidad de pagarle a un arquitecto para que diseñe la casa de tus sueños, no hay problema. Él se ajustará al terreno disponible y también a tu presupuesto y en unos meses te invitará a conocerla. Distinta es la situación si buscas una propiedad usada: ahí tienes que acomodarte a lo que encuentres y, claro, que lo puedas pagar.

Entonces, lo fundamental es que el cliente (llámese núcleo familiar) sepa con exactitud qué quiere, con qué sería lo mínimo que se conformaría en cuanto al área, el número de habitaciones y otras comodidades. Hay que ser conscientes de que no siempre se encuentra lo que se ajuste a lo que tú deseas, bien sea por las características o, también, porque excede el presupuesto del que dispones.

Comprar o alquilar una vivienda es, además, una de las decisiones de vida más importantes que puede tomar una persona. Y no puede ser tomada a la ligera o sin convicción. Cualquiera de estas dos opciones te pasará factura tarde o temprano, de ahí que es preferible que te tomes tu tiempo antes de dar el sí, la quiero. El problema es saber si la que encontraste es la casa de tus sueños.

Cuando una persona comienza la búsqueda de su nueva vivienda, el entusiasmo va de mayor a menor. Es decir, en las tres o cinco primeras propiedades que visita se fija en cada detalle, acude a su libreta de anotaciones para no olvidar algo importante y se muestra dura en la negociación. Pero, después de dos o tres semanas de búsqueda infructuosa, su estado de ánimo cambia por completo.

Y eso, por supuesto, dificulta la búsqueda. Empieza a encontrar problemas donde no los hay, les ve defectos inexistentes a las propiedades, se molesta por las exigencias del propietario, descubre mil y un inconvenientes en el vecindario y las vías de acceso, en fin. Es natural, lo sé, porque es un proceso que veo repetidamente en mis clientes. Conseguir casa se vuelve una misión imposible.

El proceso de búsqueda de tu nueva casa no suele ser sencillo, pero tampoco tiene que convertirse en un ‘karma’. No es conveniente que tomes una decisión si no estás convencido, pero cuida de no dejarte llevar por las emociones. Hay aspectos que son innegociables y otros, tolerantes. Además, si es el caso, no omitas la opinión de los demás miembros de la familia.

​El Consejo de Emil

Lo primero que debes entender es que no existe la casa perfecta. ¡No existe! Salvo que, como ya lo mencioné, la mandes construir de acuerdo con tus exigencias, a la medida de tu gusto. Por eso, hay que ser tolerantes, es decir, enfocarte más en los aspectos positivos de esa propiedad que visitas, sin olvidar los negativos. Luego, en la intimidad, haces un balance y sopesas las opciones.

Por otro lado, hay detalles que son fundamentales, aquellos que no puedes negociar. Por ejemplo, el estado de la cocina y de los baños, que debe ser impecable. Así mismo, las ventanas y los pisos, cuyas remodelaciones no son baratas. Otros aspectos que muchos descuidan son el estado del techo y de las paredes: cuida que no haya filtraciones, ni rajaduras, que son muy malas señales.

Cuando creas que hallaste la casa ideal, esa que tanto anhelabas, no te afanes. Tómate un respiro y sal a recorrer el barrio, conoce el vecindario y determina qué comodidades hay cerca: farmacia, iglesia, centro comercial, supermercado, lavandería, centro de salud y clínica veterinaria son, entre otros, los lugares que tienes que identificar claramente. Si alguno falta, puede convertirse en un problema.

Determina, así mismo, la comodidad de las vías de acceso. ¿A cuánto tiempo está de tu oficina? ¿Del colegio de los niños? ¿Del club social al que perteneces? ¿Del gimnasio al que acudes? ¿Hay demasiado ruido en el vecindario? ¿E inseguridad? Como ves, no se trata solo de hallar la vivienda ideal, porque esas cuatro paredes son parte de un entorno, de un pequeño universo.

Pero, asumiendo que la zona cumple con las características que esperas, que satisface tus exigencias, volvamos a la propiedad. Si tu instinto, si tus sentidos te dicen que es la adecuada, escucha las señales. Si sientes que es la mejor de las que visitantes, es un buen comienzo. Entonces, tómate el tiempo necesario y recórrela una y otra vez, hasta que despejes tus dudas.

Visualízate viviendo en ella, trata de imaginar cómo sería tu vida y la de tu familia si se mudaran allí. Imagina a tus niños corriendo por la sala, a tu mascota jugando en el jardín, a tus amigos disfrutan una cerveza fría mientras comparten en la sala, a tu mujer y sus amigas felices en la cocina. Piensa cómo serían tus tardes de descanso o las noches viendo películas en familia.

Si esas experiencias virtuales son satisfactorias, sin duda, esa es la casa de tus sueños. Quizás esa propiedad tenga algunos defectos menores, pero si a la hora del balance pesan más las virtudes, no vale la pena que sigas buscando. Recuerda: en el caso de la vivienda usada, no hay propiedades perfectas, pero sí hay opciones que encajan perfectamente en tus necesidades y presupuesto.

Un último consejo: no te dejes llevar por las emociones. Si los sentidos te indican que esa es la casa que buscabas, pídele al propietario que te permita visitarla otra vez, dentro de dos o tres días. Si cuando regresas experimentas la misma sensación, esa es, ¡no la dejes escapar! La búsqueda de una nueva casa no es algo sencillo, pero tampoco tiene porqué ser misión imposible.


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