Fermín Acosta: la muestra de que el mejor negocio del mundo es servir

Emil Montás - EmilMontas.com

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La vida siempre te recompensa. Cuando haces el bien sin mirar a quién, cuando eres generoso de manera desinteresada, cuando entiendes (y pones en práctica) que el mejor negocio del mundo es servir, la vida siempre te recompensa. Es una maravillosa sensación que ocurre cuando las demás personas reconocen el impacto de tus acciones, cuando tu trabajo deja una huella profunda.

Aquella tarde, en Punta Cana, durante la Convención de Emprendedores Inmobiliarios 2018, Fermín Acosta estaba dedicado a una de las labores que más le apasionan: el aprendizaje. Lejos estaba de imagina que se iba a convertir en uno de los protagonistas del evento. Por eso, cuando escuchó su nombre, le fue imposible ocultar la sorpresa: era ‘El Emprendedor del Año’.

“Ni lo esperaba, ni lo imaginaba. Lo he tomado como un reconocimiento a la gente que me rodea y a mi deseo de escucharlos siempre. Me encanta la gente que defiende sus criterios. De ellas aprendo y sacamos buenas conclusiones, asegura Fermín. Un reconocimiento que, además, recibió el beneplácito del auditorio, repleto de colegas inmobiliarios y autoridades de la industria.

Por si no conoces a Fermín, o no has tenido la oportunidad de tratarlo, te cuento algo: es un tipo sencillo, despojado de egos y vanidades. Una de esas personas que llegaron a este mundo con la idea de ayudar a otros, de poner al servicio de la comunidad su conocimiento y sus herramientas y que, además, no se queda dormido en los laureles de sus logros, sino que siempre quiere más.

Y no es una postura, sino convicción pura. Una persona que quiera triunfar en la industria inmobiliaria debe ser humilde, sobre todas las cosas. Luego, tiene que cumplir lo que se propone, que no siempre es fácil. Y no se pueden olvidar las habilidades de la innovación y la empatía. Es decir, estar un paso delante del cliente para darle la asesoría adecuada así no sea el negocio más rentable”.

¿Qué es lo mejor de ser un agente inmobiliario? “Para muchos, únicamente la rentabilidad. Para mí, ganar la confianza de la gente mientras se construye lo más valioso: una familia feliz que adquiere una vivienda propia. No hay nada más emocionante que una madre agradeciéndote, con lágrimas en los ojos, haber cristalizado el sueño de una casa propia. Esa satisfacción no tiene precio”, asegura.

Como tantos otros, Fermín no se inició en la industria inmobiliaria: llegó a ella después de cumplir un ciclo en trabajos tradicionales, asesorías empresariales y negocios de importación. Es egresado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, con estudios de Economía Política y Administración de Negocios en la Universidad de Miami, un notable perfil académico.

Sin embargo, más que esos títulos o su trayectoria laboral, a Fermín lo define, según sus propias palabras, “que soy un abanderado de los temas de la construcción, especialmente de la vivienda. Y, también, soy un ciudadano comprometido con mejorar el sector laboral en beneficio del trabajador y del crecimiento de las empresas para que generen más ingresos y mayor riqueza”.

Su ingreso a la industria se dio porque entendí que hacía falta una empresa cuya filosofía motivara a construir viviendas de bajo costo, a construir hogares, más que propiedades. Mi intención era ser parte del sueño producto del esfuerzo de todos esos dominicanos que añoraban vivir de una forma digna”. Entonces, enfocó sus acciones en los más necesitados y los de bajos ingresos.

Fermín Acosta es una persona muy valiosa de la industria inmobiliaria dominicana. Por sus valores, por su esfuerzo por actualizarse, por su deseo de construir hogares más que vender propiedades, es un modelo que las nuevas generaciones deben imitar. Es una ‘biblioteca’ ambulante de conocimiento y experiencia, un consultor del que podemos aprender todos.

​El Consejo de Emil

En el camino hubo momentos difíciles, como la crisis de 2008 (la llamada burbuja inmobiliaria). Fue un año en el que pasamos momentos difíciles, pero gracias a Dios ¡salimos fortalecidos y bendecidos!. En esas circunstancias adversas, el apoyo de su grupo de trabajo y de otros corredores inmobiliarios fue fundamental: “pertenecer a un equipo aliado es una bendición”, dice.

Es una premisa de los hombres exitosos, en la vida o en los negocios: tras ellos, que son la cara visible, hay otras personas muy valiosas, equipos de trabajo, colegas que han contribuido a alcanzar las metas propuestas. “Siempre he tenido el apoyo de corredores inmobiliarios y empleados. Todos han sido un gran soporte. Nunca inicio un proyecto sin su concurso”, afirma.

De hecho, Fermín cuenta que los más grandes aprendizajes que ha recibido en su trayectoria provinieron de amigos corredores, de colegas, de compañeros de trabajo y andanzas. “Entre esas enseñanzas, destaco que me he dedicado, junto con otros, a conectar al mundo. Mis viajes a gran parte de Latinoamérica han derivado en eventos a los que he traído al país diversos expertos”.

Esa ha sido otra de las claves del éxito de Fermín Acosta, otra de las razones por las cuales ha podido dejar profunda huella en la industria inmobiliaria: su permanente interés en aprender, en enseñar, en compartir conocimientos, en intercambiar experiencias. “Todo enseña cuando se tiene la apertura mental para aprender”, una habilidad que se requiere en estos tiempos de cambio constante.

“Me ha enseñado estudiar, viajar por el mundo, pero también he aprendido mucho de los asociados y de los clientes. Aprendí que hay que tomar en cuenta sus demandas y conciliarlas con las posibilidades”, asegura. Y otra de sus virtudes es mantenerse vigente a tono con las exigencias del mundo de los negocios del siglo XXI: “evolucionar es vital. Quien no lo hace, se estanca”, agrega.

De hecho, Crisfer Inmobiliaria, su empresa, es reconocida por su gestión innovadora y su filosofía afín con las nuevas tecnologías. “Fuimos los primeros en hacer proyectos con energía solar en las áreas comunes, en dotar las viviendas económicas con gas por tuberías con medidores individuales y en construir viviendas bajo el esquema fiduciario”, destaca orgulloso. Sin embargo, eso no es todo.

También fue la primera empresa en conseguir bonos o descuentos del Itbis (Impuesto sobre Transferencia de Bienes Industrializados y Servicios) para sus adquirientes (Ley 189/11) y fue pionera en la construcción de viviendas de hasta 12 niveles con metodologías industrializadas in situ. “Y seguimos investigando e innovando”, dice Fermín con la ilusión del soñador.

“Somos una empresa de servicio. Vivimos innovando motivados por el convencimiento de que no vendemos o construimos inmuebles. Hacemos aportes para mejorar la calidad de vida de las familias que han confiado en nosotros, explica. Es mucho lo que ha hecho Fermín Acosta por sus compatriotas, por su país, por la industria inmobiliaria, y siente que todavía está en deuda.

“Quiero ayudar a que tengamos un mundo menos contaminado. Pronto lanzaremos la Fundación Llena una botella de amor, que fabricará diversos artículos, y hasta viviendas, con plástico reciclado. También sueña con la aprobación de una Ley de Vivienda, de un Ministerio de Vivienda y de un Fondo Nacional de Vivienda que ayuden a las familias necesitadas a tener un hogar propio.

Con lo que ha construido, con lo que ha logrado, con la huella que ha dejado en la vida de otros, Fermín Acosta dedicarse a disfrutar de la vida. Sin embargo, “falta mucho por hacer”, dice. “Lo mejor es que hay Fermín Acosta para rato”, agrega. Ser ‘El Emprendedor del Año’, no solo es un justo reconocimiento; también es un estímulo a un referente de la industria, a un verdadero líder.


Los consejos de Fermín

Estoy completamente seguro de que la industria inmobiliaria en Latinoamérica sería mucho mejor si hubiera más consultores inmobiliarios como Fermín Acosta. Es un ser humano admirable y un trabajador incansable que, además, tiene un corazón generoso como ninguno. Y, por si esto fuera poco, acredita una enriquecedora experiencia que lo convierte en una autoridad en la materia.

Él, como todos, aprendió de los errores y, por eso, hay que escucharlo para saber cuáles son las equivocaciones que un buen asesor inmobiliario debe evitar. “El primero, vender un producto a sabiendas de que no está siendo honesto con su cliente. Sea honesto, asesore correctamente y deje la decisión al cliente”, dice Fermín. Recuerda: la confianza es tu mejor argumento para vender.

El segundo consejo de Fermín está relacionado con uno de los vicios más frecuentes de nuestro oficio: prometer fantasías. Es una tentación para cualquiera cuando no existen argumentos de verdad, cuando no hay información de valor. “Vender inmuebles de desarrolladores incumplidos persistentes”, asegura Fermín, un mal que nos perjudica a todos los que estamos en la industria.

Por último, algo que parece obvio, pero que lamentablemente no lo es: “no ser transparentes. Debemos tratar a los demás con la misma honestidad que quisiéramos ser tratados”. Lo que no podemos perder de vista es que más que una negociación, más que un intercambio de bienes, se trata de una relación entre seres humanos. Hay que actuar con el corazón, como Fermín Acosta.


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