El éxito, en la vida y en los negocios, es fruto de tu actitud

Emil Montás - EmilMontas.com

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Todos queremos ser exitosos. Y todos llegamos a este mundo con el compromiso de ser exitosos en lo que nos propongamos. No como una obligación, sí como una misión. En la vida, en los negocios, en las relaciones con los demás y con el entorno y algo muy importante: con nosotros mismos. Sin embargo, lo sabemos, esa es una asignatura que mucho no pueden aprobar.

Culturalmente, y más en nuestra querida Latinoamérica, el concepto de éxito se ha asociado siempre a conseguir mucho dinero, tener poder, poseer propiedades costosas (vehículos, finca raíz, joyas) y darse una vida llena de lujos. Pero, la experiencia nos demuestra que hay muchas personas que atesoran todo esto y, a pesar de considerarse exitosas, están lejos de ser felices.

“Ah, Emil, ¿entonces si no eres feliz tampoco eres exitoso?”, podrás preguntarme. Por supuesto que no soy experto en la materia, pero como ser humano que ha experimentado dificultades, que ha estado en la cresta de la ola y ha caído desde allí arriba, estoy convencido de que, si no es para ser feliz, el éxito no tiene sentido. Es decir, primero debes ser feliz y luego buscar el éxito.

¿Por qué te digo esto? Porque los consultores inmobiliarios aprendemos, desde muy jóvenes, a ganar dinero. Mucho dinero. A veces, demasiado dinero. Y quizás no contamos con la formación necesaria, las bases no son sólidas y, por eso, luego lo pagamos caro. Irónicamente, se nos derrumba el edificio, se nos cae la vida, y tras sufrir un duro golpe volvemos al punto de partida.

La esencia de la vida, y de los negocios, es conseguir un equilibrio. No puedes pasar todo el tiempo dedicado a trabajar, tampoco puedes estar todo el tiempo de descanso o de paseo. Hay un tiempo para cada cosa, y hay que descubrirlo, encontrar la medida perfecta para cada actividad. Te lo confieso, esto es algo que a mí no solo me costó mucho aprender, sino que lo hice con dolor.

¿Cómo así? Con el método de prueba y error. Hoy, más allá de que la vida tiene altibajos y momentos amargos, no puedo quejarme. De hecho, estoy convencido que soy más feliz que exitoso y eso me encanta. Tengo una familia que amo con todo mi corazón, una empresa que me permite cumplir mis sueños, un grupo de trabajo que me apoya y unos clientes que me motivan.

De mis padres y de mis mentores aprendí que no puedo enseñar algo que no conozco, que no puede dar algo que no tengo. Por eso, para poder guiarte, para inspirarte, para ser un modelo digno de imitar, trabajo cada día en ser mi mejor versión. Una que me permita ser feliz, primero, y luego exitoso.

​El Consejo de Emil

Otra consideración importante es que el éxito no es lo mismo para todos, ni la felicidad. Para la mayoría, el éxito está en acumular logros y bienes materiales. Es algo inherente a la condición humana. Para mí, ya te lo dije, es el bienestar de mi familia, ver crecer a mi hija, disfrutar de la compañía de mi esposa, ayudar a crecer a mi equipo de trabajo, servir bien a mis clientes.

En el camino de la vida y de los negocios, producto de los errores que cometí, de las dificultades que enfrenté y de las experiencias y vivencias de otros, aprendí que el éxito depende de cómo enfrentemos y asumamos la vida. Por ejemplo, si un día te levantas de mal genio, es muy probable que ese día esté lleno de sinsabores, que nada te salga bien, que no seas tu mejor versión.

Por el contrario, cuando te levantas con alegría, con optimismo, con la decisión de enfrentar lo que la vida te ofrezca, seguramente ese día te reirás muchos, inclusive de las dificultades. Y verás cómo las cosas fluyen, cómo te es indiferente aquello que en otras ocasiones te incomoda. Para que eso se dé, tienes que aprender a evitar las actitudes que te separan del éxito y la felicidad:

1) El egoísmo: es, sin duda, una de las actitudes más dañinas del ser humano. Por eso, en el día a día de mi vida, procuro aplicar la máxima que me identifica: Lo que no se comparte, no se disfruta. Compartir conocimiento, talentos, dones y aquello que has atesorado fruto de tu trabajo es una estrategia eficaz para ser feliz y exitoso. Llegamos sin nada, sin nada nos vamos: ¡comparte!

2) La pasividad: cuando nos enfrentamos a las dificultades, cuando la vida nos muestra su cara menos amable, los seres humanos tenemos la tendencia a tratar de blindarnos, de protegernos. ¿Cómo lo hacemos? Asumiendo la actitud de que todo pasa sin afectarnos, pero no es cierto. Para ser felices y exitosos tenemos que estar comprometidos con nuestra vida y nuestro entorno.

3) La indiferencia: a veces, cuando alcanzamos cierto nivel de éxito, cuando la vida comienza a sonreírnos y a regar sus bendiciones sobre nosotros, cometemos el error de olvidarnos de los demás. Se nos endurece el corazón y miramos con desprecio a los que sufren dolor, a los que tienen necesidad, a los que requieren de nuestro apoyo. Ser indiferentes solo genera desolación.

4) El individualismo: primero yo, segundo yo y tercero yo. Esa es una de las razones por las cuales hay tantos negocios que se terminan antes del primer año o, máximo, a los dos años. Si no logras una verdadera y sólida conexión con el mercado, si no tienes vocación de servicio, si tu intención no es darle la solución al dolor de tus clientes y ayudarlos a cumplir sus sueños, te quedarás solo.

Todos queremos ser exitosos, pero suele ocurrir que seamos nosotros mismos los que levantemos obstáculos insalvables que no nos permitan llegar a donde queremos, que nos impiden ser felices. Es porque el éxito y la felicidad en la vida y en los negocios está determinada por tus decisiones y tus acciones, pero también por tus actitudes. Pensar positivo, actuar positivo, sentir positivo…



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