El éxito es un hábito: ¡apréndelo, cultívalo y multiplícalo!

Emil Montás - CDEI

Emil Montás - CDEI

Los medios de comunicación nos exhiben a Bill Gates, Elon Musk o Mark Zuckerberg como los modelos ideales del éxito en la vida y en los negocios. Sus historias son populares y los profesores universitarios las utilizan como referencia e inspiración para quienes sueñan con ser hombres de negocios. Esa, sin embargo, es solo una cara de la moneda, apenas una parte de la historia.

La prestigiosa revista Forbes, la referencia mundial para conocer quiénes son los hombres más ricos del planeta, dice que el surafricano Elon Musk de 46 años atesora una riqueza de 20.000 millones de dólares. No me preguntes cuántos ceros son, porque es una locura. Lo increíble es que las proyecciones de los expertos es que su cuenta corriente siga subiendo como la espuma.

Autodidacta de la programación, a los 12 años hizo su primer negocio significativo: vendió en 500 dólares el código fuente de su primer video juego. En adelante, su vida ha sido un sinfín de éxitos y fracasos, más de los primeros que de los segundos, y muchos ven al CEO de Tesla y SpaceX como el único capaz de cumplir un viejo anhelo de la humanidad: habitar otros planetas.

Debo decirte que, sin duda, Musk, lo mismo que Gates o Zuckerberg, es un personaje inspirador. Es mucho lo que podemos aprender de él. Pero, ten cuidado de no comerte el anzuelo de que su éxito es producto de un talento inconmensurable, de una inteligencia superlativa, de algunos superpoderes o de magia. La verdad es que ellos son producto de trabajo, trabajo y más trabajo.

No hay fórmulas mágicas, no hay libretos perfectos, ni siquiera hay modelos ideales. Hay ejemplos que puedes conocer y adaptar a lo que tú eres, a lo que tú necesitas, a lo que tú deseas. El resto es levantarte cada día con la pasión más grande del mundo dispuesto a dar lo mejor de ti, a trabajar por tus sueños y a cultivar estos y otros hábitos que te ayuden a llegar a donde quieres estar.

​El Consejo de Emil

Por supuesto que tienen talento, que son inteligentes, que dominan algunas habilidades que parecen superpoderes, pero ninguno es mago. Lo que los hace realmente diferentes y especiales, lo que les ha permitido alcanzar tal nivel de éxito, son sus hábitos. Sí, lo que hacen cada día para ser más productivos, para sacar provecho de sus recursos, para multiplicar lo que poseen.

Te comparto ocho hábitos saludables a la hora de aprender. Aplícalos y triunfa:

1) Márcate objetivos: obvio, ¿cierto? La verdad, sin embargo, es que muchos emprendedores no llegan a donde quieren simplemente porque no saben a dónde quieren llegar. Quieren ser ricos, pero no saben cómo producir riqueza. Establece dos o tres objetivos, no más, y enfócate en ellos. Cuando los cumplas satisfactoriamente, traza otros distintos y más ambiciosos.

2) Organiza tu tiempo: la improvisación es el socio del fracaso, ¿lo sabías? Un primer paso es saber a dónde quieres llegar y el segundo, saber cómo vas a llegar. Necesitas fijar unas tareas, establecer prioridades y comenzar a trabajar. Ten en cuenta algo muy importante que muchos omiten: en tu programación debe haber tiempo para tu descanso, tu familia y disfrutar la vida.

3) Analiza tu camino: necesitas saber dónde estás parado. Si tu negocio es un restaurante de comida italiana, debes conocer a la competencia: qué hace, cómo lo hace, por qué lo hace. Y no puedes olvidarte de tus clientes, que son la razón de ser de tu emprendimiento. Analiza tu camino, traza una ruta y síguela con método y persistencia. Mide resultados que te permitan corregir.

4) Aprende a delegar: no pretendas ser el superhéroe de la película, el que todo lo sabe y todo lo puede. El arte del éxito en los negocios del siglo XXI está en delegar. Asume las responsabilidades que tú y solo tú puedes desempeñar, pero no más de 2 o 3. El resto, en especial las tareas operativas, ponla en manos de personas profesionales competentes y de tu plena confianza.

5) No dejes de aprender: creo fervientemente que un día sin aprendizaje es un día perdido. Lee, estudia, asiste a eventos organizados por personas reconocidas y confiables de tu medio, participa cuando puedas de masterminds, toma los cursos que fortalezcan tus talentos y habilidades. En la vida y en los negocios, el peor enemigo no es la competencia, sino la falta de preparación.

6) Comunícate asertivamente: hoy, en la era de los dispositivos inteligentes, la comunicación es un riesgo. Podemos quedar en evidencia, mal parados, si no actuamos correctamente. Cuida tu imagen, porque es el activo más importante de tu negocio: recuerda que el cliente no compra propiedades, o cursos, o productos digitales; lo que compra es confianza y credibilidad. ¡Cuídalas!

7) Establece alianzas: nadie, absolutamente nadie, se hizo solo o triunfó en la vida o en los negocios. Todos necesitamos de otros. Rodéate de personas mejores que tú, más capacitadas, con mayor experiencia, gente de la que puedas aprender constantemente. Amplía tu red de contactos, haz que tus horizontes superen las barreras tradicionales. No olvides que la unión hace la fuerza.

8) Vela por ti: vida solo hay una y el trabajo, los negocios y el éxito son apenas una parte de ella. Tu familia, tus hijos, tus amigos, tus compañeros y tus clientes merecen lo mejor de ti y solo se los puedes ofrecer si cuidas de ti mismo. Haz deporte, viaja, date gusto, escucha la música que te gusta, duerme bien y agradece lo que la vida te da. Comparte y multiplica tu bienestar.


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