Elaine Féliz: ‘La felicidad es vivir a tu propio ritmo’

Emil Montás - EmilMontas.com

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Ya estaba a punto de tirar la toalla, pero una voz en su interior le pidió, le imploró que hiciera un intento más, que viera la página otra vez. Estaba cansada y quería ir lo más pronto a casa para encontrarse con su negrito José Luis, pero le hizo caso a ese sexto sentido femenino que nunca falla. Minutos después, Camila Almonte se embarcó en una aventura que le cambiará la vida.

Desde hacía varios días, a Camila le daba vueltas en la cabeza la idea de ir a la Convención de Emprendedores Inmobiliarios. Sabía que ese podía ser el primer paso en el camino para ampliar sus horizontes y, sobre todo, darse una nueva oportunidad, una que le permita cumplir los sueños que acuña desde hace tiempo. Por eso, lo que vio en la página web le produjo una gran emoción.

Como atraídos por un imán, sus ojos se posaron en el nombre de Elaine Féliz, la educadora sexual a la que sigue en Instagram y en YouTube. “¡No lo puedo creer!”, pensó, sorprendida. “Tengo que ir, no me la puedo perder”, remarcó. De inmediato, se inscribió y al día siguiente habló con su jefe para que le diera el día libre el viernes. “Recuerde que me debe unos compensatorios”, le dijo.

Cuando llegó a Punta Cana, cuando se instaló en el lujoso Barceló Bávaro Palace Deluxe, su corazón latía al borde de la taquicardia. Ese viernes se levantó sin necesidad de despertador, desayunó apresurada y luego corrió hasta el Centro de Convenciones para registrarse. Y ocupó un lugar frente al escenario, en las primeras filas, porque no quería perderse el mínimo detalle.

La mañana se le hizo eterna, pero cuando las actividades se reanudaron luego del almuerzo sentía que algo especial iba a suceder. Y así fue: Los retos de la crianza de hoy, la conferencia de Elaine, fue mejor, mucho mejor de lo que esperaba. Cuando terminó, Camila se puso en pie y aplaudió con emoción, y recuerda que se le escaparon un par de lágrimas. ¡Era feliz, muy feliz!

Ese día, sin embargo, no fue capaz de abordar a Elaine. Tuvo que esperar hasta el sábado en la mañana para reunir las fuerzas necesarias. En el receso se le acercó y sostuvo una conversación inolvidable, tan o más enriquecedora que la conferencia. Le contó su historia: que es madre soltera, que su vida laboral y personal no son compatibles, y le habló de lo que la atormenta.

“Tengo un buen trabajo, gano bien, mis colegas me respetan y mis amigos me admiran. Sin embargo, Elaine, no soy feliz. Siento un vacío en el corazón”, se sinceró. Elaine le contó que la depresión se ha disparado en todo el mundo porque la sociedad nos dice que lo que vale es la apariencia, lo que se tiene, y no lo que eres como ser humano en tu trabajo y tu vida personal.

“Vivimos en una sociedad consumista, clasista, adultocéntrica y, sobre todo, que nos enseña que valemos por lo que tenemos, no por lo que somos. Nos dicen que el éxito profesional y económico es lo más importante, pero si no tenemos un éxito familiar y personal, no somos exitosos. Eso es independiente de cuántas casas vendas, de cuánto dinero hay en tu cuenta bancaria”, dijo Elaine.

Esas palabras retumbaron en la cabeza de Camila con fuerza. “El tuyo -dijo Elaine- es un caso que veo con frecuencia. Por eso, Emil me pidió que les enseñara a los asistentes a la Convención cómo conectar con sus familias”. Camila le confesó que durante años creyó que la felicidad era combinar un buen trabajo y altos ingresos con bienestar, pero se había dado cuenta de que no era así.

Felicidad es vivir a tu ritmo, a un ritmo en el que tú corres y no te sofocas. Es una vida que construiste a tu medida. Entiende -le dijo Elaine- que nadie define el éxito de otro. Éxito es vivir de acuerdo con lo que a ti te gusta, con lo que a ti te emociona, con lo que te enciende el alma. Y si te pagan por eso, ‘wooowww’, mucho mejor”. Camila, absorta, no podía creer lo que escuchaba.

En silencio, tratando de evitar que sus gestos la delataran, pensó en cuántas veces se negó la oportunidad de hacer lo que le gustaba por asumir una actitud socialmente correcta. “¡Qué torpe he sido!”, se dijo. Entendió que había perdido tiempo, que realmente el problema no era su trabajo, sino ese libreto que le enseñaron cuando era niña, y que ella había aplicado al pie de la letra.

No ganas nada con acumular dinero y bienes materiales si estás solas y, sobre todo, si las personas que te rodean están destruidas porque tú las destruiste. Entiendo que nos enseñaron que nuestra autoestima dependa de la mirada de otros, de lo que otros opinan de ti, pero debes aprender a escuchar tus emociones. No importa cómo te vean otros, sino cómo te ves tú”, afirmó Elaine.

¿Una sexóloga en un evento para emprendedores inmobiliarios? No te imaginas el éxito tan rotundo que fue la presencia de mi querida Elaine Féliz en la CDEI. Su mensaje es oportuno y muy poderoso: no podemos aspirar al éxito y a la felicidad en el trabajo si antes no lo hemos conseguido en nuestra vida personal. Tenemos que construir nuestro propio modelo de vida.

​El Consejo de Emil

Cada palabra de Elaine era una poderosa lección de vida, de empoderamiento, para Camila. “¿Qué puedo hacer?”, preguntó. “Comienza a escucharte y los otros te van a percibir mejor. Tú puedes ser una portada de revista ambulante, pero si tu actitud no es buena, no vas a ser feliz. Aprende que belleza es la actitud con la que enfrentas tu vida, no tu apariencia”, explicó la experta.

Camila imploraba que el tiempo se congelara para que la enriquecedora charla nunca terminara. “Debes aprender que la felicidad no se construye con fama, ni poder económico. Es una realidad que trasciende esos ámbitos. Si quieres ser feliz en tu vida laboral, primero tienes que ser feliz en tu vida personal. Ningún éxito profesional justifica el fracaso de tu vida personal, le dijo.

Elaine percibió que Camila, como tantas otras mujeres valientes de República Dominicana y Latinoamérica a las que la vida no se las puso fácil, cargaba dolores de tiempo atrás. “Lo primero que debes hacer es sanar tus heridas. ¿Cuáles? Las carencias emocionales que tuviste quizás en la infancia y que en la adultez se manifiesta en el afán por tener poder y bienes materiales”, aseguró.

Esas palabras removieron tristes recuerdos de Camila, las limitaciones en la infancia, el abandono del padre de su hijo y las dificultades que la vida puso en su camino. “Entiende que eso no te define: es una parte de tu vida de la que tú no eres culpable, sino una víctima”, dijo Elaine. “Conecta con esa niña herida que hay en ti y cura ese dolor, porque tu responsabilidad es ser feliz”, agregó.

“¿Y cómo hago para ser feliz?”, preguntó Camila. “Entiende que tu misión en la vida es contribuir. Vinimos aquí para mejorar esta sociedad con nuestras ideas y acciones. Si lo que tú haces solo te genera dinero, solo te beneficia a ti, no estás cumpliendo tu misión. Haz que tu vida se convierta en una luz que inspire a los demás a ser mejores, respondió Elaine, ante el asombro de Camila.

“Si te desvinculas de las emociones y te concentras en lo económico y profesional, no vas a tener nada que dar o compartir, porque estás vacía. Sin importar a qué te dediques, esfuérzate por lograr esa conexión emociona con otros: abraza a los que quieres, diles que los amas, que los necesitas, y verás cómo cambia tu vida, concluyó Elaine. Y Camila la abrazó fuerte, muy fuerte, y supo que su vida había cambiado.


La gestión del fracaso

A Camila Almonte le aterra saber que está cerca de los 40 años y todavía no puede asegurar el bienestar que desea para su familia, para su hijo José Luis. ¡El fantasma del fracaso la atormenta!, y eso le produce tristeza y confusión. Sin embargo, tras la charla con Elaine Féliz tomó la decisión de luchar contra esos enemigos que lleva dentro y, por supuesto, de vencerlos definitivamente.

“El alma crece en la crisis si tienes claro que tu vida personal es lo más importante. Si lo único que te falta es el dinero, no te falta mucho; si te falta tu vida personal, te falta todo”, le dijo Elaine. Aunque haya limitaciones, aunque no te sobre nada, si construyes una vida personal con la que te sientes tranquila, y les aportas felicidad a los que te aman, el dinero será una herramienta, agregó.

Elaine le destacó que no puede usar el dinero o su posición para ocultar sus fracasos personales. “Te vas a convertir en esclava de eso”, advirtió. No es que el dinero no sea importante. Lo que debes entender es que cuando falta el dinero es que te das cuenta del valor de lo que has sido capaz de construir en tu vida. Camila, claro, comprendió el grave error que había cometido.

“El apego al éxito económico habla de una crisis que has superado. Porque el dinero viene, es la consecuencia de lo que haces. Si eso a lo que te dedicas te hace feliz y te permite aportar algo de valor a tu familia, a la sociedad, créeme que el dinero llegará solo, dijo Elaine. En ese momento, Camila se prometió ordenar sus prioridades y poner a su familia en el lugar que le corresponde.


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