¿Cómo ser el inquilino ideal? 8 consejos útiles

Emil Montás - EmilMontas.com

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Cuando hablamos de un negocio en la industria inmobiliaria, por lo general nos referimos a dos actores: el propietario y el comprador. Sin embargo, en muchas ocasiones hay un tercer protagonista muy importante: el inquilino, es decir, la persona que alquila. Es una condición que a algunos les incomoda, pero puedo decirte que es una bendición para la industria inmobiliaria.

Todos, absolutamente todos, soñamos con tener una casa propia. O, cuando menos, si no la tienen, darles una casa propia a nuestros padres. Pero, infortunadamente, no siempre es posible. De la misma manera que ocurre con los jóvenes que salen del hogar paterno y quieren uno propio, o las parejas que se casan y sueñan con instalarse en su nido de amor.

Para muchas personas, ser inquilinos es la única opción. Así lo asumen y no tienen problema: los disfrutan. Mientras, para otras, es una alternativa que solo se toma a regañadientes, casi por obligación. Es una situación que no entiendo y si se trata de uno de mis clientes y tengo la oportunidad de decírselo, lo hago. Procuro que perciba que puede ser el comienzo del camino.

¿Cómo así? Que tu primera vivienda no sea propia, sino alquilada, no quiere decir, de ninguna manera, que jamás tendrás una que sea tuya. Siempre he creído en las sorpresas que te da la vida y, sobre todo, en las recompensas. He sido testigo de muchos casos de clientes que se habían hecho a la idea de que iba a ser inquilinos perpetuos y finalmente pudieron cumplir su sueño.

¿Cómo lo hicieron? Se asesoraron de un consultor inmobiliario idóneo que les ayudó a programar un sistema de ahorro con el que, después de unos pocos años, pudieron reunir el valor de la primera cuota. Y luego continuaron pagando hasta que la propiedad quedó en sus manos. Es posible, lo sé porque conozco decenas de afortunados casos. Eso sí, hay que cambiar el chip.

Pero, volvamos al comienzo, al caso de los inquilinos. Como mencioné, estoy seguro de que son el motor de la industria inmobiliaria. ¿Por qué? Porque hay más inquilinos que propietarios. Si el mercado se moviera únicamente por los propietarios, estaríamos en problemas los promotores y los vendedores y los precios que hoy manejamos serían diferentes por la ley de oferta y demanda.

Por eso, reitero, los inquilinos son parte fundamental del negocio. A mí me encanta asesorarlos porque la mayoría exhibe una gran ilusión, porque son muy agradecidos cuando puedes ayudarlos y porque son clientes fieles. Además, por lo general, son de mentalidad abierta, escuchan lo que tú les puedes aconsejar. En suma, son de las personas con las que es grato tratar en este oficio.

Ser inquilino es una condición que no a tod​os l​es ​agrada, pero entiendo que es una excelente opción para quienes no tienen la posibilidad de comprar o, también, para los que no conocen cómo se mueve mercado. Puedes disfrutar de varios derechos, pero también debes cumplir con algunas responsabilidades que harán más sana la convivencia y dirán qué clase de persona eres.

​El Consejo de Emil

Estos son algunos de los consejos que les brindo para que la experiencia de ser inquilinos resulta agradable tanto para ellos como, por supuesto, para los propietarios:

1.- Paga cumplido. Es la regla más elemental del acuerdo entre las partes, pero no por eso hay que dejar de mencionarlo. Y lo hago porque sé que hay ocasiones en los que cualquiera enfrenta problemas económicos, sé que hay atenuantes. Sin embargo, para que la relación pueda funcionar a largo plazo, el pago cumplido de las obligaciones es imprescindible. Además, habla bien de ti.

2.- Cuida la propiedad. La calidad de la persona se mide de muchas formas, pero una de las más importantes es el respeto que expresa por lo ajeno. Está bien que no es tu casa, que quizás no vas a vivir allí toda la vida, pero cuando la alquilas te comprometes a cuidarla. Cuídala como si fuera tuya y, si se presenta algún problema, lo primero que debes hacer es informarlo al propietario.

3.- Sé un buen vecino. Estoy seguro de que coincidimos en que no hay nada más molesto que un mal vecino. El que hace ruido, el que ensucia y no limpia, el que daña y no repara, el que no es cordial, el que se queja por todo y por nada. La clave de la convivencia es el respeto de los derechos de otros y el cumplimiento de los compromisos. Sé un buen vecino y vive más tranquilo.

4.- Paga los servicios. Una de las situaciones más molestas que enfrenta el propietario de una vivienda es que se termine el contrato, el inquilino lo desaloje y, luego, él tenga que pagar las cuentas de los suministros de agua, luz, gas o cualquier otro. Habla muy mal de una persona que no sea capaz de cumplir con estos compromisos básicos y, peor, que se vaya sin informarlo.

5.- Si dañas algo, repáralo. Los accidentes pueden ocurrirle a cualquiera, esa es la realidad. Sin embargo, no cualquier inquilino tiene la decencia de reparar lo que se dañó. Por ejemplo, un vidrio que se rompió cuando jugabas con la mascota, o la puerta de un clóset, o alguno de los azulejos del baño. Aunque haya sido un accidente, si fue tu responsabilidad, haz lo justo: repáralo.

6.- Cumple tu palabra. Más allá de que hay un documento legal firmado, en el que se contemplan las sanciones por incumplimiento, un buen inquilino cumple su palabra. ¿Eso qué quiere decir? Entrega en el plazo estipulado, cuida el inmueble, paga la renta a tiempo, cultiva buenas relaciones con tus vecinos y las personas que te sirven (si es el caso). Sé una buena persona.

7.- Devuelve en buen estado. Sé, porque lo he visto, que a muchos propietarios la fecha de terminación del contrato de alquiler les produce ansiedad y preocupación. ¿Por qué? Porque temen comprobar el estado en que les devuelven su inmueble. En los casos en que está tal y como lo entregaron, la satisfacción es ilimitada, lo mismo que el sentimiento de gratitud con el inquilino.

8.- Negocia bien. No hay nada más molesto que un inquilino que firmó el contrato, pero no quedó conforme con las condiciones establecidas y, entonces, durante la vigencia del mismo no hace más que quejarse y buscar modificaciones. El mejor momento para negociar es cuando el contrato se vence, cuando ambas partes están dispuestas a aportar en este singular intercambio de beneficios.

Como mencioné al comienzo, no todos tenemos el privilegio de cumplir el sueño de adquirir nuestra casa, no al menos en el primer intento. Sin embargo, ser inquilino es una opción no solo viable, sino interesante, en especial cuando eres nuevo en el mercado y conoces poco o nada de cómo se mueve la industria. Ser un buen inquilino es una excelente carta de presentación.


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