Cómo hacer que cada día sea ‘tu oportunidad’

Emil Montás - EmilMontas.com

Emil Montás - EmilMontas.com

Nos hacen creer que solo hay una oportunidad, que las que dejamos ir ya no vuelven, pero no es así. A veces, muchas veces, no solo vuelven: son mejores, nos regalan experiencias maravillosas y nos transforman. Claro, con una salvedad: no puedes dejar pasar el tren siempre, en algún momento te tienes que subir, porque la vida no se detiene, porque vida solo hay una.

Cuando hacía un recorrido a mis años de juventud, muchas veces me sentí frustrado. Porque me di cuenta de que dejé pasar muchas oportunidades. “¿Qué habría sido de mi vida si hubiera…?”, era la pregunta que me surgía de inmediato. Y me amargaba, me entristecía porque pensaba que el rumbo de mi vida podía ser distinto si hubiera elegido esas otras opciones, esas oportunidades.

Después, gracias a las enseñanzas de mis padres y de mis mentores, y al paso del tiempo, entendí que no hay tal. Aprendí a valorar las oportunidades que sí tomé, las que elegí, y me di cuenta de que tengo una vida maravillosa, de que soy una persona bendecida, de que la vida ha sido muy generosa conmigo. Tengo más de lo que deseo y de lo que necesito, y nada importante me falta.

Comparto esta pequeña reflexión contigo porque los seres humanos tenemos la tendencia a ver siempre el lado negativo de lo que nos ocurre. Nos desligamos de lo bueno, de lo positivo, y nos enfocamos en los pequeños detalles que no salieron bien, magnificamos lo negativo. Y, claro, esa actitud provoca que nos llenemos de resentimiento, de frustración, nos causa desazón y tristeza.

Lo que necesitamos aprender es que todas las situaciones de la vida, todas las decisiones que tomamos, tienen un lado positivo y otro negativo. Inclusive, las oportunidades buenas, las que nos salieron bien. Siempre y cuando haya un aprendizaje, siempre y cuando seamos conscientes de que estamos ahí por alguna razón, siempre y cuando disfrutemos el presente y sigamos adelante.

En 2017, cuando se realizó la primera versión de la Convención de Emprendedores Inmobiliarios, Yineth Paredes no pudo asistir. Ella, como muchas otras personas que habían mostrado interés en asistir al evento, finalmente no tuvo la oportunidad. A veces, cuando sucede algo así, creemos que la vida nos dice no, cuando en realidad lo que nos dice es que todavía no es nuestro momento.

“La primera vez no pude venir, pero me prometí que a esta sí venía. Me encantó la experiencia que nos contaron mis compañeros, ver cuál fue su crecimiento personal y profesional luego del evento”, asegura Yineth. Durante un año, ella sembró y cultivó la ilusión de asistir a la CDEI, convencida de que podía adquirir conocimientos, de que esa era una oportunidad para crecer y fortalecerse.

Esta vez no faltó y pudo entender que no había perdido nada. Es más: ganó mucho porque comprendió que este era su momento, que la espera había valido la pena. “Para mí ha sido excelente. El tema de la innovación, y los otros más. Ha sido muy enriquecedor todo lo que hemos aprendido”, expresa. Esta vez, no dejó pasar el tren de las oportunidades y tuvo recompensa.

“Este evento yo lo recomiendo ciento por ciento, vale la pena hacer la inversión. Los expositores son bastante calificados. Siempre es bueno venir a estos eventos para estar uno actualizado, conocer cómo está el mercado inmobiliario a nivel internacional, los avances que se dan en la industria y conocer a nuestros compañeros, a nuestros colegas, también”. ¡Múltiples beneficios!

Si nos vemos obligados a dejar pasar algo que deseábamos, creemos que la vida nos quita algo que merecíamos, y nos sentimos amargados, frustrados. Debemos aprender que todo tiene su momento, que las cosas llegan cuando deben llegar y que nuestra misión es prepararnos para aprovechar esa oportunidad. El testimonio de Yineth Paredes es una lección muy poderosa.

​El Consejo de Emil

Recuerdo que dejé pasar algunas oportunidades porque no les vi sentido, porque estaba enfocado en otros temas o también porque justo en ese momento no tenía la posibilidad, por cuestiones de trabajo o de recursos. Así es la vida: creemos que nos quita, pero en realidad nos reserva para una mejor ocasión, para la gran oportunidad. Nuestra misión es estar preparados para cuando llegue.

Después de acumular frustraciones y amargura por las oportunidades que dejé pasar, entendí que cada día es una oportunidad. Si elegiste una opción distinta, aférrate a ella, entrega lo mejor de ti para que ese proyecto salga bien, para que te brinde un aprendizaje y los resultados que esperas. Enfócate en lo bueno, en lo positivo, y verás cómo las buenas oportunidades tocarán tu puerta.

El caso de Yineth me encanta porque ella, quizás sin saberlo, sacó provecho y aprendió algo de esa oportunidad que no pudo tomar. ¿Cómo lo hizo? A través de las experiencias vividas por sus compañeros de empresa, que la enriquecieron con sus vivencias y con las enseñanzas que les brindaron los expositores de aquella ocasión. Eso le sirvió para estar lista para su oportunidad.

Hoy, cuando recuerdo esas oportunidades del pasado, le doy gracias a la vida. Sí, porque no me puedo quedan pensando en lo que no sucedió, en el si hubiera…, sino que valoro lo que me ofrece la vida cada día y procuro aprovecharlo. Cuando veo mi familia, mi empresa, mis clientes, no tengo reproche alguno y, más bien, cada día me levanto con la consigna de aprovechar esa oportunidad.


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