Claves para acertar al comprar una vivienda

Emil Montás - EmilMontas.com

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Comprar una casa es una experiencia que, para la mayoría de las familias, se vive solo una vez en la vida. Solamente una vez, como dice el popular tema del inmortal Agustín Lara. Y aunque se repita, siempre será algo distinto, un proceso nuevo. Y me interesa que repares en una palabra que acabo de mencionar: proceso. Comprar una casa no es algo que puedas dejar al azar.

¿Por qué lo digo? Porque a lo largo de mi experiencia como consultor inmobiliario, por más de veinte años, he visto casi todo lo que uno puede ver en el mercado. Y, lamentablemente, he visto a muchas familias a las que el sueño de comprar una casa, su primera casa, se les convirtió en una pesadilla. ¿Por qué? Porque cometieron errores que son comunes, pero también son graves.

En ocasiones, el problema se origina en que la compra del inmueble obedeció a un impulso emocional. Sí, la cabeza de familia, por lo general, tomó la decisión y salió a buscar a ver qué encontraba y, en medio de su desespero, eligió lo primero que le gustó. Ni siquiera se cercioró de si era la adecuada para la familia, simplemente siguió su impulso y la compró. Luego se arrepintió.

Este es un de los errores más comunes: la decisión de comprar una casa no puede ser unilateral, sino el fruto del consenso familiar. Salvo que tú vayas a vivir solo allí, cuenta con tu pareja, con tus hijos, con quienes vayan a compartir ese techo. Que visiten la propiedad, que exploren hasta el último rincón, que recorran el vecindario y que opinen qué les gusta y qué les desagrada.

He visto muchos casos de familias que se equivocan a la hora de comprar una casa porque la decisión fue tomada por el padre. “¿Y cuál es el problema, Emil?”, te preguntarás. Que lo más probable es que él sea el que menos tiempo pase en la casa, porque está todo el día todos los días en la oficina, en el trabajo. Pero, impone su voluntad por encima de otros que sí pasan tiempo allí.

Por eso, repito, la decisión debe ser consensuada. Tienes que conocer el vecindario, porque no vas a vivir en una isla desierta. Saber si hay ruido, si es seguro, si los vecinos son buenas personas, si el tráfico vehicular pasa por el frente de tu casa, si en un círculo de cuatro calles a la redonda hay un centro comercial, una farmacia, un hospital, una estación de Policía, que son servicios básicos.

Si tienes niños pequeños y/o mascotas, también es bueno que te cerciores de si dispones de un parque no muy lejos de allí. Quizás tú eres de los que gustan madrugar a hacer deporte, así que no pases por alto este detalle. Así mismo, averigua si no muy lejos de casa hay un gimnasio, algo que también le puede interesar a tu pareja. ¿Te das cuenta? No es una simple casa lo que compras.

Otro tema que con el tiempo puede volverse un dolor de cabeza si no se lo considera es el del transporte: vías de acceso, de entrada y salida, opciones de transporte público o privado estilo Uber. En el mundo moderno, la mayor cantidad de tiempo muerto de una persona es aquel que malgasta trasladándose de casa al trabajo, y viceversa. No es un detalle menor, entonces.

Un consejo que puedo darte es que antes de comenzar la búsqueda de la vivienda te reúnas con la familia y determinen en qué zonas de la ciudad les gustaría vivir y en cuáles no. Eso ayuda a enfocar la búsqueda. Piensa también en la ubicación del colegio de tus hijos, no vaya a ser que la casa quede del otro lado de la ciudad y esto se convierta en un problema de todos los días.

Lo mejor es que te asesores de un consultor inmobiliario que te brinde la confianza necesaria y que conozca la ciudad, sus diferentes zonas, en especial aquellas que te interesan. Él, sin duda, te brindará información que no conseguirás de otra manera y que te ayudará a tomar la decisión más conveniente para tu familia. No te guíes por lo que dicen tus amigos o tus compañeros de trabajo.

Comprar una casa, nuevo o usada, no es una decisión que se pueda tomar a la ligera. Se trata de un proceso en el que debes tomar en cuenta muchos factores que la mayoría de las personas pasa por alto y, por eso, luego se enfrenta a incómodos problemas. Sigue estos útiles consejos para que esta experiencia sea un grato recuerdo para ti y para tu familia.

El Consejo de Emil

Recuerda que comprar una casa es una inversión, que ese inmueble pasa a formar parte de tu patrimonio, así que hay que hacer lo necesario para evitar una equivocación. Pregunta si las viviendas de esa zona que te interesa se han valorizado en los últimos años o si, por lo contrario, han perdido valor. Quizás puedas comprar más barato, pero si luego quieres vender, pierdes dinero.

Otro tema que es importante definir con claridad es si prefieres una vivienda nueva o una de segunda mano. Está claro que a todos nos gusta estrenar, que el olor de la pintura fresca es encantador, pero quizás no tengas el presupuesto necesario y no valga la pena asumir una deuda grande. Si eliges la vivienda usada, busca un arquitecto que le dé una inspección a la propiedad.

¿Por qué? Porque es una persona entrenada para ver lo que los ojos de una persona común y corriente no ven. Con seguridad, encontrará fisuras o vicios ocultos que, si bien no son graves, te pueden ayudar a negociar un precio más cómodo. Si la vivienda se encuentra en buen estado, si es una buena opción para tu familia, vislumbra qué cambios te gustaría incorporar, qué adiciones.

Cuando visites la propiedad, no te concentres en la habitación principal, que es lo que la mayoría de las personas hace: enfócate en la cocina. ¡Sí, la cocina! Por si no lo sabes, esta es una de las áreas de la propiedad que más afectan su valor, para bien o para mal. Una cocina en mal estado, créeme, es un gran dolor de cabeza, entre otras razones porque es difícil y costosa de remodelar.

Otro consejo importante es que pidas los planos de la vivienda o lleves un metro cuando la visites. ¿Para qué? Para medir cada habitación, cada zona. ¿Qué tal que los muebles que tienes no sean aptos para esos espacios? Eso que ayuda a preparar mejor la mudanza, te indica que debes descartar algunos muebles y que debes reemplazarlos por unos que sí se acomoden.

Por supuesto, eso implica un gasto adicional que debes incluir en tu presupuesto. Si la vivienda que vas a comprar es usada, también debes considerar el costo de las eventuales remodelaciones: pintura, electricidad, fontanería, en fin. Y ten en cuenta también cuánto tiempo se van a demorar estas tareas, considerando inclusive unos días de más, por si los encargados no te cumplen.

Un último consejo: si ya sabes que esa propiedad que viste es la que quieres comprar, asegúrate de conocer bien cuáles son los costos de mantenimiento, es decir, de los servicios públicos (luz eléctrica, agua, gas). Sin esos datos, no puedes establecer un presupuesto confiable y, lo más probable, es que en algún momento tengas problemas y tu economía se vea afectada.


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