Boca Chica: el paraíso de las grandes experiencias

Emil Montás - EmilMontas.com

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Cuando te hablen de República Dominicana, cuando pienses en ir a República Dominicana, no olvides este nombre: Boca Chica. Punta Cana, Santo Domingo y La Romana, en ese orden, son las prioridades de los visitantes. Sin embargo, te lo repito, el día que quieras venir a mi hermoso país anota en tu agenda, sí o sí, una visita a este municipio. ¡Es un pequeño paraíso inolvidable!

Cuando tú le preguntas a un dominicano por Boca Chica, en especial a uno que viva en Santo Domingo, te dirá que es el lugar ideal, el preferido de los habitantes de la capital, para descansar el fin de semana. Aunque la comunidad fue fundada en el lejano 1779, solo desde 2001 se creó como municipio y alberga unas 150.000 personas en medio de una naturaleza exuberante.

A mediados del siglo pasado, en épocas en los que los destinos del país estaban regidos por el dictador Rafael Leónidas Trujillo, se ordenó la construcción de un hotel del lujo, que incluía una suite presidencial. Se llamó Hotel Hamaca, con 28 habitaciones, que sirvió para llamar la atención de las familias adineradas, políticos, empresarios y diplomáticos ansiosos por disfrutar sus playas.

Personajes como el exdictador cubano Fulgencio Batista (allí se hospedó cuando lo derrocó la revolución encabezada por Fidel Castro), los presidentes Juan Domingo Perón (Argentina), José Figueres (Costa Rica) y Juscelino Kubitschek (Brasil), así como la actriz estadounidense Kim Novak, conforman la larga lista de huéspedes del Hotel La Hamaca en su época dorada, los años 50 y 60.

Más cerca en el tiempo, Boca Chica se convirtió en el lugar preferido de los turistas de Estados Unidos y Europa, que rápidamente se enamoran de sus tranquilas playas, de la fina arena blanca, de la cálida brisa y de la hospitalidad del lugareño. Una de las características interesantes es que el mar es poco profundo y sosegado y, por eso, es posible disfrutarlo sin temor a los riesgos.

Es el escenario ideal para disfrutar del sol, uno de esos lugares en los que, literalmente, hay que dejar que el tiempo pase (ojalá lentamente) mientras estás tirado en la playa saboreando una bebida fría o algún platillo autóctono. Allí mismo, en la playa, en perfecta concordancia con el ambiente, puedes comerte un delicioso pescado frito o un yaniqueque, un tesoro gastronómico.

Es una masa de harina de trigo en forma de lámina, que también la puedes conseguir en Santo Domingo, pero que en Boca Chica sabe mejor. Lo puedes consumir como desayuno o, si lo prefieres, como acompañante del almuerzo y la cena, o como refrigerio cuando el hambre ataca a mitad de la tarde. También hay una excelente oferta de comida local, italiana, con mariscos, claro.

Una de las características que me encantan de mi país es que a medida que avanzas hacia cualquier destino te encuentras lugares encantadores en los que, te lo aseguro, podrás vivir una experiencia inolvidable. Uno de ellos es Boca Chica, un municipio famoso por la fina arena blanca de sus playas y, también, por sus cavernas submarinas, el paraíso de los amantes del buceo.

El Consejo de Emil

Hay muy buenos restaurantes que, además, están localizados en lugares privilegiados que a cualquier hora del día (sobre todo, en la noche) ofrecen una vista ensoñadora. Los italianos son atendidos por ciudadanos de ese país que se afincaron en Boca Chica y Juan Dolio, abrieron pequeños hoteles o restaurantes y deleitan el paladar de los visitantes con ricas propuestas.

Cuando estés en Boca Chica (porque asumo que vas a atender mi recomendación), no dejes de ir al Parque Nacional Submarino La Caleta: ¡es un es-pec-tá-cu-lo! Es un paraíso para los amantes del buceo y reconocido no solo porque es una zona de naufragios, sino también porque la vida marina es absolutamente increíble, algo difícil de ver en otro lugar. Te lo aseguro: ¡nunca lo olvidarás!

La Caleta está dividida en tres terrazas claramente definidas, con cuevas submarinas en las que abundan corales y cardúmenes. Entre las especies que puedes observar están tortugas, pulpos, peces león, rayas, peces globo y meros. Y aunque es seguro que no vas a encontrar el cofre de ningún tesoro, el espectáculo de los naufragios es algo que no puedes dejar pasar.

El más reconocido es el del Hickory, hundido en 1984 por un grupo de investigadores con el fin de crear un arrecife artificial que contribuyera a la diversidad de la vida marina. Está a 18 metros de profundidad. Más abajo, a unos 30 metros, verás El Limón y Capitán Alsina, pero la máxima atracción del lugar es Don Quico, a 58 metros, a donde solo pueden llegar buzos experimentados.

Sin necesidad de sumergirse tanto, además, hay otro espectáculo que sorprende la vista, que conmueve los sentidos, que se graba en la piel: la serpenteante red de cavernas y túneles submarinos, de más de 100 metros de longitud. Si te gusta la fotografía submarina, este es un excelente escenario para que inmortalices tus recuerdos; si no, es la oportunidad de hacerlo.

En Boca Chica, así mismo, puedes compartir una de las pasiones de los dominicanos: el béisbol. A escasa distancia de la zona hotelera, está el Banco BHD, donde se halla el museo que da cuenta de la rica historia de nuestros peloteros en las Grandes Ligas. Podrás apreciar bolas, bates y guantes usados en los momentos inolvidables, más recuerdos del Clásico Mundial de Béisbol 2013, ganado por RD.

Y, hablando de deporte, no lejos de allí, en los alrededores de la vecina Juan Dolio, están los campos de golf del Guavaberry Country Club y del Metro Country Club (Los Marlins Course), donde tendrás la oportunidad de ampliar tu experiencia inolvidable. Si además te gusta el juego, pero en los casinos, el hotel Hamaca Beach te permite probar tu suerte y gozar un rato con los amigos.

Una de las características que me encantan de mi país es que todo lo que deseas está a solo un paso. En Juan Dolio tienes una excepcional infraestructura moderna con una oferta turística sinigual. Sin embargo, si deseas algo más cercano a las raíces dominicanas, a solo 10 minutos está Boca Chica con sus playas, sus cavernas submarinas, su gastronomía y, lo mejor, su gente.


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