¿Alquilar o comprar? 5 consejos para tomar una sana decisión

Emil Montás - EmilMontas.com

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¿Alquilar o comprar? Esta de una de las decisiones más difíciles que debe tomar una persona en algún momento de su vida. ¿Y sabes qué ocurre? Que la mayoría de las veces se equivoca. Sí, toma la decisión equivocada porque en torno de este dilema hay muchos mitos, se dicen muchas mentiras y también porque los interesados no se asesoran de las personas adecuadas, idóneas.

Cuando yo era chico, mi mamá me dio un consejo que quizás a ti también te brindaron: “Hijo, el que se casa, quiere casa”. Es una vieja tradición, fruto del modelo educativo en el que nuestros padres y abuelos fueron criados y que se transmitió de generación en generación. Esta creencia está tan arraigada, que hoy todavía, en pleno siglo XXI, el que se casa, quiere casa.

En muchos de nuestros países latinoamericanos, tener familia significa tener casa, y viceversa. Inclusive, los jóvenes de hoy, en especial los mileniales (nacidos a partir de los años 80) y la generación Z (nacidos en el siglo XXI), cuya vida se rige por el espíritu de la libertad y la independencia, también entraron en esa tendencia y ahora, aun siendo solteros, quieren casa.

Y hay más: en estos tiempos modernos, son muchas las personas que viven solas, bien porque decidieron estar en esa condición o porque se divorciaron o quedaron viudos. Lo cierto es que cada vez hay más clientes buscando una vivienda y todos, sin excepción, se enfrentan al dilema que no saben cómo resolver: ¿comprar o alquilar? Veamos cuáles son las diferentes opciones.

Lo primero que tienes que considerar, con una mano en el corazón, es tu situación económica. ¿Tienes el dinero? Si lo tienes, el segundo interrogante es, ¿compro o alquilo? Si no dispones de los recursos, no te queda más remedio que alquilar. Entonces, debes enfocarte es en hallar las mejores condiciones: conseguir el inmueble que deseas sin sacrificar tu bienestar económico.

Y aquí quiero tocar un punto que es común, aunque casi nadie lo quiere admitir: no les agrada ser arrendatarios, se sienten incómodos. ¿Por qué? No entiendo. De hecho, debes saber que el mercado inmobiliario se divide entre propietarios y arrendatarios. Y hay más de los segundos que de los primeros. ¿Lo sabías? Entonces, no hay porqué sentirse mal si eres uno de ellos.

El arrendatario es tan importante para el mercado como lo es el propietario. Si todavía no te convences, te hago una pregunta: ¿qué pasaría si todos fuéramos propietarios? Pues, se acabaría el negocio inmobiliario. Por supuesto, no queremos que eso suceda. Por eso, lo que necesitas es informarte bien, llenarte de argumentos poderosos para tomar una decisión sana.

Comprar es, para muchos, la mejor opción. Si dispones del dinero para pagar de contado, el efecto inmediato se manifiesta de dos maneras: no debes un peso y la propiedad es tuya en su totalidad. Si no lo tienes, o solo tienes una parte, pero estás decidido a comprar, no te queda más alternativa que hacer uso de una hipoteca. Ese, lo sabes, es un compromiso a largo plazo, entre 10 y 30 años.

¿Alquilar o comprar? Nunca tomes esta decisión solo. Es decir, antes de decidir cuál de las dos opciones es la que más te conviene, háblalo con tu consultor inmobiliario. Él debe informarte cuál es el presente del mercado, cuál es la tendencia para los próximos meses. Además, si eres casado, esa es una decisión en la que debería participar, al menos, tu esposa. Recuerda que la premisa para tomar decisiones sanas es contar con buena información, con mucha información.

El Consejo de Emil

¿Estás dispuesto a adquirir un compromiso a largo plazo? ¿Cuentas con el respaldo para pagar esa deuda durante ese período? Y si te despiden dentro de un o dos años, ¿podrías honrar tu deuda? Estas son las preguntas que a muchos les resulta incómodas, y lo entiendo, pero son las preguntas que necesitas responder con total honestidad antes de embarcarte de una deuda/problema.

Hay algo más que debes considerar: si tomas una hipoteca para adquirir ese inmueble que te interesa, tú no eres el propietario. El real propietario es el banco que te otorgó la hipoteca y que invirtió su dinero para darte la facilidad de pagar solo el 30 % del valor de la propiedad. Eso quiere decir que el banco es dueño del restante 70 %, y lo seguirá siendo hasta que pagues tu deuda.

Lo importante es que entiendas que la hipoteca es una buena opción, pero te exige tener la posibilidad de cumplir con los pagos mes a mes, mes a mes, durante el tiempo estipulado. Si llega el momento en que no puedes cumplir, el banco ejecuta su garantía. ¿Y sabes cuál es? Se queda con la propiedad. Eso, por supuesto, es lo que hay que evitar, porque es muy doloroso.

Entonces, vale la pena considerar la alternativa del alquiler, inclusive si dispones del dinero para cubrir parte del costo. Lo primero que tienes que entender es que ser arrendatario muchas veces es el paso previo a ser propietario, una escala técnica necesaria para algunas personas. Tomas el inmueble y dispones del dinero para una inversión más rentable o lo usas como capital de trabajo.

Ahora, veamos las consideraciones: ¿cuándo es mejor alquilar que comprar? Primero, cuando no dispongo del dinero para comprar de contado o cuando las condiciones de la hipoteca no me favorecen. Pero, y esto es algo que muchas personas desconocen, es mejor alquilar que comprar cuando el mercado está a la baja, cuando los precios de la vivienda están cayendo.

“Ay, Emil, ¿cómo así que el precio las propiedades cae?”. Esa es una pregunta que provoca muchos dolores de cabeza. Y la respuesta es clara y contundente: Sí, las propiedades bajan de precio. ¿Por qué? Porque el mercado es fluctuante, es cíclico: sube y baja constantemente, dependiendo de la ley de oferta y demanda. Esa es una información que debe proporcionarte tu consultor inmobiliario.

Ser arrendatario, sin embargo, tiene un beneficio que algunos no toman en cuenta: si cumples y realizas tus pagos puntualmente, te acredita como un buen cliente. Esa es una información muy importante para el banco, en especial si en el futuro tú solicitas un nuevo préstamo hipotecario. Por supuesto, si no cumples, si te atrasas en los pagos, se da el efecto contrario, el negativo.

Resumamos:

1) Si dispones del dinero, compra cuando el mercado esté estable y la tendencia de los precios sea al alza

2) Usa la hipoteca cuando no tengas el recurso o si las tasas de interés son bajas

3) Aunque tengas el dinero para comprar, si el mercado está a la baja es mejor alquilar

4) No te dejes llenar la cabeza de malas ideas: ser inquilino no es malo para el mercado

5) Infórmate bien, asesórate bien, porque una buena inversión se sustenta en una sana decisión



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