5 lecciones maestras que nos dejó el gran Steve Jobs

Emil Montás - EmilMontas.com

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Hace casi siete años (se cumplen el 5 de octubre) que el gran Steve Jobs nos dejó. Sin embargo, por fortuna para muchos, su legado está vivo, más vigente que nunca. Y no me refiero en especial a los fantásticos producto de Apple (soy fanático de ellos), la empresa de tecnología que fundó, sino de alguno de sus consejos más valiosos, que podríamos definir como lecciones para el éxito.

A diario, a través de los medios de comunicación tradicionales y también del universo virtual, nos bombardean con información de magnates como Jobs que lograron el sueño dorado: éxito, dinero, reconocimiento y una vida propia. “Mírate en el espejo de Steve Jobs”, nos dicen, como si fuera tan simple como un copy+paste y que tu negocio comience a generar millones de dólares.

Una de las razones por las cuales tipos como Jobs, o Bill Gates, o Elon Musk, o Steve Bozniak, o Mark Zuckerberg, o Jeff Bezos, alcanzaron tanto éxito, atesoraron tanto dinero, generaron tantos cambios en la sociedad y dejaron huella en la humanidad es porque son únicos. ¡Irrepetibles! Mejor dicho: personajes como ello no nacen todos los días, por eso son tan especiales.

Por eso mismo, no basta con que leas la biografía de Jobs o cualquiera otro y trates de replicar aquello que hizo. Eso, amigo mío, es imposible. Si lo intentas, seguro vas a fracasar. Una de las principales características del ser humano es que no puede ser clonado. No todavía. Y si hablamos del mundo de los negocios, uno de los diferenciales más importantes es ser una propuesta irrepetible.

Lo que necesitas hacer es identificar el modelo al que quieres emular (no copiar, ni clonar) y ver si sus características se ajustan a lo que tú eres, a esa imagen que quieres proyectar en tu negocio, a ese mensaje que les transmites a tus clientes. Es importante que sus valores y principios estén en concordancia con los tuyos, o de lo contrario corres el riesgo de ser apenas una copia ordinaria.

Eso, por supuesto, es algo que no te puedes permitir. El mercado no quiere copias ordinarias, baratas, sino personas genuinas, auténticas, empoderadas por su conocimiento y sus talentos, que hayan alcanzado el éxito y sean un modelo digno de seguir. Y que estén enfocadas en utilizar esas herramientas y recursos para ayudar a transformar sus vidas, para luchar por sus sueños, y alcanzarlos.

Cuando conocía de Steve Jobs, me tomé la molestia de leer un poco sobre él, más que sobre su obra, que todos la conocemos de sobra. Me interesa más la persona, sus motivaciones, sus pasiones y, sobre todo, sus hábitos. Conocerlos, explorarlos e implementarlos en mi negocio. Te comparto cinco de los más importantes, cinco que a mí me han resultado muy útiles:

En una icónica presentación de la campaña Think Different (Piensa Diferente), en 1997, Steve Jobs reveló uno de los secretos del éxito: al consumidor no le importa tanto el producto en sí, como lo que este inspira, lo que representa, la forma en que se identifica con sus sueños. Vende sueños, no productos.

​El Consejo de Emil

1) Sigue tus pasiones: si lo que haces, si aquello a lo que te dedicas no está conectado con eso que amas, con lo que te apasiona, será un trabajo común y corriente. No importa que lo hagas desde tu casa, que sea un negocio digital, será un trabajo convencional. Si lo conectas a tus pasiones, se convertirá en un emprendimiento capaz de transformar tu vida y las de tus clientes.

2) Hazlo simple: una de las mayores ventajas de la tecnología es que nos ayuda a simplificar las tareas, a automatizarlas. Establece el sistema que vas a seguir, diseña paso a paso el sistema y apégate a él. Cree en el talento, rodéate de gente capaz, comprometida y apasionada que esté alineada con tus principios y valores. Sé un líder, un guía, un mentor, un buen compañero.

3) Vende confianza: no importa a qué te dediques, no importa qué producto ofrezcas, tu atención debe concentrarse en vender confianza. Hoy, más que nunca, el éxito en los negocios radica en la capacidad de establecer relaciones basadas en la confianza y en la credibilidad. Una vez logres esa conexión, lo demás vendrá por añadidura siempre y cuando la enriquezcas, las fortalezcas.

4) Cuenta historias: no es posible vivir la vida con un manual de instrucciones. ¡No existe! Y si lo hubiera, presumo que sería algo muy aburrido. Lo mejor de la vida es la interacción con lo que nos rodea: la naturaleza, otras personas, el entorno. Preocúpate por crear experiencias inolvidables para tus clientes y cuenta historias, de éxito y fracaso, que los inspiren y les sirvan de motivación.

5) Enfócate en servir: esto se lo aprendí a Álvaro Mendoza, uno de mis mentores. Servir es el mejor negocio del mundo. Cuando aprovechas tu conocimiento, talentos, experiencia y recursos para servir a otros, el ROI (retorno a la inversión) que recibirás es invaluable. La gratitud de tu cliente, su retroalimentación y que sea un evangelizador de tu marca valen más que el dinero.

Si te tomas un tiempo y estudias un poco la personalidad de Steve Jobs, la persona y no la obra, descubrirás que estos cinco hábitos fueron el vértice de su vida. Hubo más, por supuesto, pero elegí estos porque son los mismos que a mí me permitieron construir la vida que quiero y, en especial, ayudarte a ser mejor persona, mejor consultor inmobiliario, y alcanzar tus sueños.


CDEI 2018

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