¿Te falta tiempo? 4 claves para ser más productivo

Emil Montás - EmilMontas.com

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Aun cuando tu trabajo te obligue a estar sentado frente a un escritorio, pero con más razón cuando tu labor consiste en ir de aquí para allá, la administración del tiempo es una habilidad indispensable. Ese es el momento en el que tienes que convertirte en una multiusos, porque la premisa no es hacer más, sino ser más efectivo, es decir, hacerlo bien en un menor tiempo.

Créeme que no es fácil, y lo compruebo cada día de mi vida. Por fortuna, gracias al trabajo que realizo y al estilo de vida que elegí, puedo ser productivo desde cualquier lugar. Siempre y cuando tenga un dispositivo móvil y una conexión wifi, puedo trabajar. Desde la sala de espera del aeropuerto, desde una cafetería, desde la playa, desde otro país y también desde mi casa.

Esa es una característica de mi trabajo que me encanta. Soy una persona de espíritu libre y ya no estoy para quedarme atrapado en una oficina todo el día. Me entra una ansiedad que ni te imaginas. Por eso mismo, soy inquieto y tengo que estar moviéndome permanentemente: visito a un cliente, tomo una cerveza con el gestor de un proyecto, hablo con mis vendedores, en fin.

Cada mañana, cuando consulto mi agenda y veo la cantidad de tareas que he programado, a veces me digo “Emil, estás loco, tú no vas a poder hacer todo eso”. Hay ocasiones en las que en definitiva no puedo, no es posible estirar más las horas. Sin embargo, puedo decirte que la mayoría de las veces me queda la satisfacción de saber que cumplí a cabalidad y puedo ir a descansar tranquilo.

“¿Cómo lo haces, Emil? Ni en un Fórmula Uno podría correr tanto”, me decía hace unos días un colega que vive sufriendo por el mal más común de los trabajadores en el siglo XXI: la falta de tiempo. Hace años, yo también era así, yo también creía que me faltaba tiempo, pero la verdad es que lo que me faltaba era organización, planificación y ejecución. Hoy, me sobra el tiempo.

Cuando me involucré en el mundo de los negocios digitales, por internet, la primera sorpresa que me llevé fue esa, precisamente: “¿Cómo hacen estos tipos para realizar tal cantidad de tareas y, además, disfrutar de tiempo libre?”. Fue algo que me impactó y de inmediato me di a la tarea de preguntar, de observar, de investigar. “Tengo que ser como ellos”, me dije, y finalmente lo logré.

El primer aprendizaje, y quizás el mayor, es que las personas exitosas (que no necesariamente son las multimillonarias) se organizan, planifica y ejecutan. Además, tienen una virtud que no abunda: saben delegar. Y, lo que al comienzo me resultó más difícil, pero que encierra el secreto de su éxito, es que fueron capaces de equilibrar la vida persona y familiar con la laboral.

Esto es muy importante, porque recuerdo que una de las razones por las cuales se me dificultaba cumplir mis metas era porque me la pasaba pensando en mi familia. Quería estar con mi esposa y con mi hija, pero sabía que tenía una cita, que había compromisos por cumplir. Era una constante lucha entre lo personal y lo laboral, y el resultado era terrible: quedaba en deuda en los dos campos.

Tuve que quitarme algunas telarañas mentales para conseguir el cambio que necesitaba. Leí algunos libros que me dieron puntadas de cómo los exitosos gestionan su día y me enfoqué en poner en práctica lo que mis mentores me habían enseñado. Así, poco a poco, desarrollé una mentalidad productiva gracias a la cual ya la consabida falta de tiempo no es una excusa.

Andar todo el tiempo luchando contra el tiempo es uno de los males modernos más terribles. No solo no consigues lo que deseas, sino que te desgastas física, mental y emocionalmente. Lo peor es que tú mismo tienes la solución al alcance la mano: organización, planificación y ejecución son las claves para ser más productivo, en lo personal y en lo laboral. ¡Y te sobrará el tiempo!

El Consejo de Emil

Estas son cuatro acciones que te ayudarán a desarrollar la habilidad de ser más productivo:

1.- Asume el control. ¿Te imaginas un avión que viaja sin piloto y copiloto en la cabina? Sí, está bien que existe el piloto automático, pero antes de funcionar alguien tiene que programarlo. Igual sucede en tu vida y en tu trabajo: tú debes asumir el control, fijar el rumbo. Establece las tareas que tú y solo tú puedes realizar y delega el resto. Eso sí, no te satures: 3 o 5 tareas como máximo.

De esta forma, no estarás a las carreras todo el día, todos los días. Podrás comer tranquilo, tendrás tiempo para relajarte mientras ves la puesta de sol, irás de compras al centro comercial con tu esposa o recogerás a tu hijo en el colegio. Por supuesto, les cumplirás a tus clientes, monitorearás la actividad de tu equipo y chequearás sus tareas. Es como si tus días fueran de 36 horas.

2.- Sé responsable. Parece obvio, y lo es, pero en la realidad no funciona como quisiéramos. Por el contrario, nos la pasamos procrastinando, culpando al vecino, al tráfico vehicular, al precio del dólar, a cualquier cosa con tal de justificar que no somos responsables. Lo primero que debes hacer es deponer el ego, porque a veces es indispensable admitir que fallamos. ¡Somos seres humanos!

Cuando eres responsable, no solo es más probable que cumplas con todo aquello que te propones, sino que también aceptas que te equivocas, pero no te quedas ahí. Más bien, buscas una solución efectiva, corriges el problema y continúas adelante. Esta es una cualidad que toda persona requiere, pero que es fundamental para quienes son líderes o cabezas de equipos.

3.- Cultiva hábitos. Este, realmente, es el secreto del éxito. Si hoy eres organizado, pero mañana lo tomas a la ligera, no sirve. La gran diferencia entre las personas exitosas y el resto es que aquellas han conseguido incorporar en su mente y en sus acciones cotidianas hábitos positivos y saludables. Eso solo se logra cuando lo repites una y otra vez, y otra vez y mil veces más.

Esta labor implica salir de tu zona de confort, desterrar de tu vida algunas prácticas que no te favorecen y, sobre todo, ser consciente y consistente. Los hábitos no se cultivan por ósmosis: hay que trabajar y trabajar. Lo mejor es que cuando logras incorporarlo en tu vida rápidamente vas a ver los resultados, estarás motivado y ya no querrás dejar de hacer lo mismo todos los días.

4.- Enfócate en el proceso. ¿Sabes cuál es la razón por la cual la mayoría de las personas falla en su intento por alcanzar las metas que se propone? Porque se obsesiona con el resultado y se olvida de lo importante, que es el proceso. De hecho, y eso es algo que a mí también me costó aprender, el resultado es la consecuencia directa de lo que haces en el proceso, de cómo lo haces.

Preocúpate, entonces, por definir claramente los objetivos que perseguirás, por diseñar en detalle el plan que pondrás en acción, por disponer de las herramientas y recursos que necesitarás y, por último, por ejecutar a cabalidad cada una de las acciones requeridas. Ah, y mide los alcances de tus acciones a lo largo del proceso, no solo al final, de modo que puedas corregir o replantear.

Ser producto no es un arte, sino una habilidad que cualquier persona puede desarrollar. En otras palabras, es una elección personal. No es que te falte tiempo, no es que tengas mucho por hacer. Organización, planificación y ejecución son las claves para ser más productivos y, lo mejor, en menor tiempo, con menor esfuerzo y a menor costo. ¡Hazlo, y te sobrará el tiempo!


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