Estos son los 4 activos (S-T-R-M) más valiosos de tu negocio

Emil Montás - EmilMontas.com

Emil Montás - EmilMontas.com

Cuando quieras dejar sin palabras a un emprendedor, hazle la siguiente pregunta: “¿Cuáles son los cuatro activos más valiosos de tu negocio?”. Dale cinco minutos para que lo piense y ofrécele una libreta y un lápiz, por si los necesita. Y, si quieres divertirte, apuesta un par de dólares, quizás 5, y verás que ninguno acierta las opciones de las que vamos a hablar en los siguientes párrafos.

Este fue un ejercicio que se realizó en un evento al que asistí hace algunos años y me quedó grabado. Es divertido, créeme. Porque, aunque le des más de 5 minutos para pensarlo, la mente es caprichosa y casi siempre te va a llegar a las respuestas lógicas, a las que cualquiera, inclusive quien no tiene negocio, te dará. ¿Cuáles? Dinero, tecnología, herramientas, equipo de trabajo.

Te mentiría si te dijera que estos cuatro activos no son necesarios. Es más: ¡son indispensables! Ningún negocio puede prosperar sin una dosis mínima de ellos. Sin embargo, no son los activos más valiosos de tu negocio. De hecho, estoy seguro de que tú, como yo, conoces varios negocios exitosos que se iniciaron con muy poco de estos activos, o inclusive sin contar con uno de ellos.

“¿Entonces?”, te preguntarás. Empecemos por el principio. El activo básico de tu negocio, el único sin el cual tu negocio perdería su razón de ser, eres tú. ¡Sí tú! Tu negocio existe porque tú tienes un sueño, porque posees conocimientos y experiencias que quieres compartir con otros, porque tu vocación te anima a servir a los demás, porque te apasiona ayudar a transformar vidas.

Lo demás tienes validez siempre y cuando estés tú. Por eso, como tú eres la base de tu negocio, la razón de ser de tu negocio, los cuatro activos más valiosos son tu salud, tu tiempo, tu reputación (marca) y tu mente (conocimiento). Son las cuatro patas de la mesa sobre la que reposan tus sueños y tus proyectos. Si una falla, si una falta, si una se rompe, la mesa se viene abajo.

Y, por supuesto, todo lo que está sobre ella. El problema es que la gran mayoría de los emprendedores, de quienes tienen un negocio propio o que trabaja independientes, por su cuenta y riesgo, no valoran esos activos. De hecho, los desprecian, los malgastan, los desperdician. A la vuelta del tiempo, cuando el negocio se cae a pedazos, buscan las explicaciones donde no están.

Tu salud es el primero de esos activos valiosos. Sin ella, es poco o nada lo que podemos hacer en esta vida. Nuestro cuerpo es un tesoro que nos fue encomendado y que tenemos que cuidar. Con descanso, con buena alimentación, con la práctica de un deporte, con recreación, con periódicas visitas al médico. No hay ningún negocio en el mundo que valga el sacrificio de tu salud.

Tu tiempo es el segundo activo. Después de la enfermedad, es posible recuperar la buena salud. Pero, ¿alguna vez pudiste recuperar el tiempo perdido? Nunca. ¡Es imposible! Además, debemos ser conscientes de que no sabemos cuándo se nos acaba el tiempo y, por eso, la premisa es aprovechar al máximo cada minuto de que disponemos. Haz que cada minuto valga la pena.

Para alcanzar el éxito en los negocios y la felicidad en la vida solo hay un secreto: el equilibrio. Hay que trabajar duro, sí; hay que cumplir sueños, sí; hay que ayudar a otros, sí. Pero, también tienes que vivir, tienes que ser feliz. ¡Tú eres todo lo que tienes!

​El Consejo de Emil

Tu reputación es la llave que abre el corazón del cliente, la que te permite establecer una conexión emocional con él. Y no se trata simplemente de edificar una marca, sino de vivirla: ser auténtico, honesto, único. Ser fiel a tus principio y valores. Que haya coherencia entre lo que piensas, lo que dices y lo que haces. Esa marca te diferencia del resto en el mercado, te hace una propuesta única.

Tu mente es el cuarto y último activo. Si no te capacitas permanentemente, si no te actualizas, si no adquieres nuevas habilidades, estás condenado a desaparecer. El mercado solo quiere trabajar con el mejor y el mejor es que más conocimiento acredita en la práctica. No basta con saber: hay que hacer. Cultiva, nutre y enriquece tu mente de tantas formas como sea posible.

En tu salud, en tiempo para ti, en tu reputación y en conocimiento son las inversiones más rentables que puedes realizar. ¡Siempre! El ROI (retorno a la inversión) se manifestará de diversas y maravillosas formas, y tus clientes te lo agradecerán eternamente. Recuerda que tus clientes no te escogieron simplemente porque eres el mejor del mercado, sino porque quieren ser como tú.

Eso jamás te lo dirán, entre otras razones porque muchas veces no son conscientes. Sin embargo, una de las razones por las cuales un cliente te elige a ti por encima de la competencia, que hay mucha y muy buena, es porque se identifica contigo. Tus valores, tus principios, tus sueños, tu visión de la vida son idénticos a las suyas. Su mente no lo sabe, pero su corazón está seguro de ello.

La próxima vez que alguien te pregunte cuáles son los cuatro activos más valiosos de tu negocio, no dudes en responder. Salud, tiempo, reputación (marca) y mente (conocimiento). Grábatelo en la mente, apúntalo en un papel, escríbelo en un pizarrón que veas todos los días, para que nunca se te olvide. Dales la importancia que se merecen y esos activos te harán millonario de múltiples formas.



Comments

comments